17
Sep
“El justo florecerá como la palmera; crecerá como cedro en el Líbano.” Salmo 92:12 Hay personas que solamente florecen cuando todo está bien. Cuando hay tranquilidad, reconocimiento, dinero, salud y las cosas salen conforme a sus planes, resulta sencillo mantenerse fuertes. Pero Dios hoy nos presenta dos imágenes completamente diferentes: la palmera y el cedro. Dos árboles fuertes. Dos árboles que permanecen. Dos maneras de recordarnos que una vida sostenida por Dios no depende únicamente de que el clima sea favorable. La palmera tiene algo extraordinario: su crecimiento apunta hacia arriba. No desperdicia su fuerza tratando de extenderse hacia todos…
