16
Sep
“Y cualquiera que dé a uno de estos pequeñitos un vaso de agua fría solamente, por cuanto es discípulo, de cierto os digo que no perderá su recompensa.” Mateo 10:42 Vivimos en un mundo que suele medir el valor de las cosas por su tamaño. Admiramos los grandes logros, las grandes cantidades, los grandes proyectos y aquello que consigue llamar la atención de muchas personas. Pero Jesús nos recuerda hoy algo completamente diferente: Dios también mira aquello que parece pequeño. Un vaso de agua. Nada extraordinario. Nada costoso. Nada que probablemente recibiría aplausos. Sin embargo, Jesús decidió utilizar precisamente ese…
