20
Jul
Quienes crecieron hace varias décadas seguramente recuerdan aquellas tardes en las que toda la familia se reunía frente al televisor para ver su programa favorito. No existían plataformas para elegir qué mirar, ni cientos de canales disponibles las veinticuatro horas, lo que aparecía en la pantalla era lo que todos disfrutaban juntos. Aquellos televisores tenían su carácter. de pronto la imagen se llenaba de rayas, o aparecía aquella “nieve” que impedía distinguir los rostros, a veces el sonido desaparecía o se escuchaba entrecortado, entonces alguien gritaba desde el sillón: ¡Dale un golpecito! y casi siempre había un valiente que se…
