Las Barredoras vs La Barredora… Cruz o Andrea… uno pierde, ¿Quién recoge los pedazos?

En Morena dicen que no hay pleito, perfecto. Entonces alguien debería avisarles a los que llevan meses aventándose indirectas, midiendo músculos, presumiendo estructura, contando simpatizantes y mandándose recaditos con una sonrisa de oreja a oreja. Si esto es unidad, imagínense el día que se enojen.

En Chihuahua hay dos nombres que ya nadie necesita presentar: Cruz Pérez Cuéllar y Andrea Chávez. Uno trae kilómetros recorridos, la otra trae kilómetros de exposición. Uno construyó estructura desde abajo, la otra creció a velocidad de elevador. Uno tiene Juárez como fortaleza, la otra tiene conexiones nacionales que cualquier aspirante quisiera guardar en el teléfono. Uno presume experiencia, la otra vende renovación. Uno dice: aquí estoy, la otra responde: aquí voy. Mientras tanto Morena, silba mirando para otro lado.

Ese es precisamente el detalle que empieza a darle “sabor al caldo”. En otros estados ya comenzaron a acomodar las fichas, en Chihuahua todavía no. ¿Será prudencia? ¿Será estrategia? ¿Faltará una encuesta? ¿Sobrarán intereses? ¿O será que nadie encuentra todavía la manera de sacar a uno de la pista sin que el otro se lleve media carpa entre las patas?

Escoger candidato es fácil, lo difícil es explicarle al que pierda que después deberá sonreír para la fotografía, levantarle la mano al ganador y declarar ante las cámaras: “Siempre estuvimos unidos.” JA, JA. ¡Eso sí va a estar bueno!

No estamos frente a dos improvisados. Cruz trae con qué, Andrea también. Precisamente por eso el pleito está bueno. Si uno estuviera sin esperanza, esto ya se habría acabado. Sin duda los dos respiran, los dos caminan, los dos operan, los dos tienen porristas, los dos tienen quienes les hablan al oído, y los dos tienen algo todavía más peligroso: hambre, y MUCHA.

CRUZ: EL GALLO QUE YA CONOCE EL PALENQUE

Cruz no llegó ayer a la política, ha pasado por partidos, campañas, cargos, victorias, derrotas y suficientes batallas como para saber que en esto casi nunca gana el más bonito, gana el que trae estructura, esta es probablemente su principal fortaleza. Cruz conoce el territorio, sabe operar y tiene en Juárez una plataforma política que no puede ignorarse.

Tantos kilómetros recorridos también dejan piedras dentro de los zapatos. Cruz carga historia, y la historia en campaña siempre termina convirtiéndose en expediente. Aparecen decisiones, contratos, adversarios y asuntos que parecían olvidados hasta que alguien descubre que pueden servir para pegar. Entre ellos están aquellas famosas BARREDORAS de Juárez, cuyo contrato terminó convertido en denuncia ante la Fiscalía Anticorrupción. Que quede claro: una denuncia no es una sentencia.

En “la polaca” existe una regla vieja: lo que jurídicamente todavía está por resolverse, electoralmente ya está circulando. Qué ironía, Cruz quiere barrer en Morena sin darse cuenta que alguien dejó estacionadas las barredoras en plena campaña.

Su experiencia es fortaleza, también es mochila. El que lleva muchos años caminando tiene más historias que contar y más historias que le pueden sumar, y no precisamente a favor.

ANDREA: LA MUCHACHA QUE SUBIÓ EN ELEVADOR

Andrea juega otra pelea. Joven, mediática, rápida, nacional. Mientras otros tardaron décadas en conseguir reflectores, ella encontró el interruptor bastante pronto, eso tiene mérito. Negarlo sería absurdo. Ha conseguido convertirse en una de las figuras políticas más conocidas de Morena en Chihuahua y logró algo que muchos políticos con veinte años de carrera jamás consiguen: que todos hablen de ella.

El problema surge cuando la velocidad comienza a generar preguntas. ¿Trae estructura propia? ¿Trae suficiente territorio? ¿Su crecimiento es Andrea? ¿Es Morena? ¿Son las redes? ¿Son los respaldos? ¿Son los padrinos? Estas preguntas le ponen la mochila más pesada.

Primero estuvieron las ambulancias. Muchísima exposición y una pregunta que nunca dejó de acompañarlas: ¿quién estaba pagando la gasolina política? Después aparece un nombre inevitable: Adán Augusto. La cercanía política entre ambos convirtió al tabasqueño en una sombra que los adversarios de Andrea han utilizado una y otra vez para pegarle. Con esa sombra llegó otra palabra todavía más incómoda: LA BARREDORA

Tampoco vamos a jugar al Ministerio Público. Que adversarios políticos intenten relacionarla con ese asunto no demuestra que Andrea tenga vínculo con una organización criminal. Hasta hoy, una cosa es el señalamiento político y otra una responsabilidad acreditada. Pero tampoco vamos a hacernos tarugos, electoralmente el golpe existe. Sus adversarios van a utilizarlo, una vez, dos, veinte, cien, hasta que Andrea consiga desactivarlo o hasta que termine acompañándola durante toda la campaña.

En “la polaca” las mochilas tienen una peculiaridad: no importa solamente lo que tú metiste dentro; también importa lo que tus adversarios consiguen colgarte afuera. Andrea tendrá que demostrar algo fundamental: que puede caminar sin padrinos, que puede ganar sin que desde el centro le acomoden la silla. Que detrás de los videos, las redes, los discursos y la exposición existe una candidata capaz de conquistar un estado enorme. La verdad, saben que, lo de caminar sin padrinos esta sumamente Cab…on, lo demás, también. ¡UPS!

En pocas palabras: Andrea tiene que demostrar que no necesita que nadie la cargue. Y Cruz, que todo lo que carga no termine hundiéndolo. Tsssssss. Esta es la verdadera pelea.

Y EN MEDIO, MORENA HACIÉNDOSE EL QUE NO ESCUCHA

Quizá ese sea el espectáculo más divertido. Todos saben lo que está pasando, los periodistas lo saben, los políticos lo saben, los operadores lo saben, los aliados lo saben, Cruz lo sabe, Andrea lo sabe. Probablemente hasta el señor que vende burritos afuera del partido lo sabe. Les digo algo, oficialmente… aquí no pasa nada.

Unidad, unidad, unidad. Repítala tres veces frente al espejo y quizá aparezca.

El Verde ha enseñado simpatía por Cruz, Andrea ha dejado claro dónde está parada. Otros grupos también mueven sus fichas. Desde el centro observan, desde Chihuahua aprietan. Cada declaración aparentemente inocente lleva escondida una pequeña pedrada. No necesitan insultarse, son políticos, para eso inventaron las indirectas.

Una fotografía puede ser mensaje, una ausencia puede ser mensaje, un respaldo puede ser mensaje, una encuesta puede ser mensaje, hasta un silencio puede traer destinatario. Aquí nadie necesita aventar una silla, con moverla tantito basta.

Martillazooo final

Cruz y Andrea tienen algo que presumir, también tienen algo que explicar. Cruz trae estructura, pero también pasado. Andrea trae futuro, pero también sombras. Cruz deberá demostrar que puede convertir Juárez en Chihuahua. Andrea deberá demostrar que puede convertir exposición en territorio. Cruz tendrá que sobrevivir a sus expedientes políticos. Andrea tendrá que sacudirse los padrinazgos que sus adversarios intentan colgarle.

A uno le pondrán enfrente las barredoras, a la otra las ambulancias. A uno le escarbarán contratos, a la otra relaciones. A Andrea, además, le van a querer subir a la espalda La Barredora, aunque señalar no sea probar. Los dos lo saben, por eso esta no será una competencia de sonrisas, será una prueba de resistencia.

A Cruz le tocará barrer las dudas sobre sus barredoras, a Andrea, sacudirse La Barredora que sus adversarios insisten en colgarle. A Morena quizá termine tocándole la peor chamba de todas: recoger los pedazos.

Aquí viene lo verdaderamente cabrón: El problema de Morena quizá ya no sea decidir quién puede ganar, el problema puede ser decidir a quién puede darse el lujo de hacer perder, ya que el día del destape no solamente nacerá un candidato, también nacerá un derrotado.

Cuando lo anterior suceda entonces vamos a conocerlos de verdad. Cualquiera habla de unidad mientras piensa que será el elegido, cualquiera respeta las encuestas mientras cree que va arriba, cualquiera promete disciplina mientras imagina que será su mano la que levanten. Quiero ver al que quede abajo, quiero ver la sonrisa, quiero escuchar el discurso, quiero ver si aparece en la fotografía, quiero saber si sus operadores obedecen, quiero ver si sus aliados siguen hablando de unidad.

Cruz puede ganar, Andrea puede ganar, los dos tienen con qué. Solamente uno tendrá candidatura, al otro le tocará una prueba mucho más difícil: tragarse la derrota sin atragantarse con la unidad. ¡Pácatelas!

Morena puede seguir guardando la decisión, puede seguir midiendo, puede seguir negociando, puede seguir diciendo que todavía no son los tiempos. El reloj avanza y tarde o temprano tendrá que sacar la mano, entonces sabremos quién ganó. Pero, sobre todo, sabremos quién perdió.

¡Cuidado! En política hay derrotas que terminan una campaña, y derrotados que pueden terminar una alianza.

Así que sigan sonriendo para la foto, sigan levantando el puño, sigan hablando de compañerismo, sigan jurando que aquí no hay pleito. Nosotros esperamos sabiendo que la pregunta ya no es únicamente: ¿CRUZ O ANDREA?

La pregunta que puede incendiar Morena en Chihuahua es otra: ¿QUÉ HARÁ EL QUE PIERDA?

¡El que entendió, entendió! Los que aseguran que aquí no existe pelea que primero les pidan a los dos que suelten los guantes.

MARTILLAZOOO!

QDTB SIEMPRE y recuerda que lo mejor está por venir!

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