El lugar más seguro es cerca de Dios

“A Benjamín dijo: El amado de Jehová habitará confiado cerca de él; lo cubrirá siempre, y entre sus hombros morará.” Deuteronomio 33:12

Hay momentos en los que buscamos seguridad en todo lo que podemos controlar. Queremos tener dinero suficiente, planes bien hechos, respuestas claras, personas confiables alrededor y cierta garantía de que mañana las cosas continuarán bien.

Pero la vida termina enseñándonos que incluso aquello que parecía completamente seguro puede cambiar.

Por eso la promesa de hoy no habla de una vida donde jamás ocurrirá algo difícil. Habla de algo mucho más profundo: vivir cerca de Dios.

“El amado de Jehová habitará confiado cerca de él.”

Ahí está la clave.

No dice que estará confiado porque conoce perfectamente lo que sucederá mañana. Tampoco porque tendrá bajo control todas sus circunstancias.

Estará confiado porque sabe cerca de quién está viviendo.

LA VERDADERA SEGURIDAD NO CONSISTE EN SABER TODO LO QUE VIENE; CONSISTE EN SABER QUIÉN ESTARÁ CONTIGO CUANDO LLEGUE.

A veces queremos que Dios nos explique primero el camino para después confiar. Queremos conocer el resultado antes de dar el siguiente paso.

La fe funciona muchas veces al revés.

Primero permanecemos cerca de Dios.

Después caminamos.

Hay decisiones que todavía no entendemos. Problemas que no sabemos cómo resolver. Situaciones familiares que nos preocupan. Proyectos cuyo resultado desconocemos. Puertas que no sabemos si terminarán abriéndose.

Y justamente ahí aparece esta promesa:

“Lo cubrirá siempre.”

Siempre.

No solamente durante los días buenos.

No únicamente cuando nuestra fe está fuerte.

No exclusivamente cuando todo sale conforme a nuestros planes.

SIEMPRE.

Eso no significa que nunca experimentaremos dolor, problemas o consecuencias de nuestras propias decisiones. Significa que podemos atravesar cada temporada sabiendo que existe una presencia a la cual regresar.

Dios no promete convertirse solamente en un techo ocasional para los días de tormenta. Nos invita a habitar cerca de Él.

Y existe una diferencia enorme entre visitar a Dios cuando tenemos problemas y aprender a vivir diariamente cerca de Él.

Acercarnos cuando todo está bien.

Buscarlo cuando estamos tranquilos.

Hablar con Él antes de tomar decisiones.

Agradecer antes de pedir.

Escuchar antes de actuar.

Hacer de Su presencia nuestro hogar y no solamente nuestra salida de emergencia.

NO BUSQUES A DIOS ÚNICAMENTE CUANDO NECESITES REFUGIO. VIVE TAN CERCA DE ÉL QUE, CUANDO LLEGUE LA TORMENTA, YA ESTÉS BAJO SU COBERTURA.

La última imagen del versículo es todavía más hermosa: “entre sus hombros morará.”

Nos habla de cercanía, cuidado y protección. De un Dios que no observa nuestra vida desde lejos, sino que sostiene, acompaña y fortalece.

Quizá hoy estás cansado de cargar demasiado.

Entonces recuerda algo:

No todo tiene que descansar sobre tus hombros.

Hay cargas que puedes poner en los de Dios.

Haz aquello que te corresponde. Trabaja, decide, lucha, corrige y sigue avanzando. Pero deja de vivir pensando que absolutamente todo depende de ti.

Acércate.

Quédate.

Confía.

Y permite que Dios cargue aquello que ya supera tus fuerzas.

ORACIÓN

Señor, hoy quiero vivir cerca de Ti. No quiero buscarte solamente cuando tenga problemas, sino hacer de Tu presencia mi lugar permanente. Cúbreme, dirige mis pasos y dame tranquilidad frente a aquello que todavía no puedo controlar. Ayúdame a entregarte las cargas que he intentado llevar solo y a confiar aun cuando desconozca lo que viene. Que durante este día pueda caminar consciente de Tu presencia, protegido por Tu amor y sostenido por Tu fuerza. En el nombre de Jesús. Amén.

NO NECESITAS CONOCER TODO LO QUE TRAERÁ EL CAMINO PARA SENTIRTE SEGURO. SI CAMINAS CERCA DE DIOS, YA SABES LO MÁS IMPORTANTE: NO TENDRÁS QUE RECORRERLO SOLO.

QDTB SIEMPRE.
Lo mejor está por venir.

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