Entre abogados, gallos y multitudes invisibles… ¡Mucho ruido y pocos pollitos!

¡Cuánto circo, cuánta maroma y cuánto teatro para decirnos lo que todo mundo sabe! ¿O acaso alguien esperaba que un abogado saliera frente a las cámaras a declarar que su cliente es culpable y merece quedarse en la cárcel? ¿O que la Fiscalía convocara a los medios para anunciar que el acusado es una blanca palomita y que no tiene nada en su contra? ¡No se hagan! Cada quien va a defender lo suyo. Lo sorprendente sería que dijeran lo contrario.

La defensa busca demostrar que las acusaciones no se sostienen, mientras que la parte acusadora tiene la obligación de respaldarlas con pruebas. Así funciona un proceso judicial, aunque después de cada audiencia las versiones que llegan a la opinión pública parezcan contar historias completamente distintas.

¡Eso sí! a la parte defensora parece encantarle el bla, bla, bla alrededor del tema. Declaraciones por aquí, entrevistas por allá, señalamientos y más señalamientos, todo un juego de marketing, como si la intención fuera que todo México se entere de lo que está pasando. Pareciera que creen que, mientras más ruido hagan, mayor será la presión para que la balanza de la justicia termine inclinándose a su favor. ¡Hazme el …abrón favor!

Defender públicamente a un cliente es legítimo. Lo cuestionable sería pensar que a fuerza de declaraciones se puede conseguir lo que corresponde resolver en los tribunales. Los jueces no están para contar entrevistas ni medir quién consigue más titulares, de ser así, entonces ¡Ya valió!

El problema es que, entre tanto discurso, algunos terminan tomando las declaraciones como verdades absolutas. Si escuchan una defensa apasionada, concluyen que todo fue una injusticia; si escuchan una acusación contundente, dan por hecho que ya existe un culpable. Ni una cosa ni la otra.

Lo que se declara frente a los micrófonos es muy distinto a lo que se demuestra frente a un juez. Conviene recordarlo antes de repartir absoluciones o condenas desde las redes sociales.

Y para no perder la costumbre de nuestras fábulas, que a veces explican mejor las cosas que tantos discursos y declaraciones, cuentan que en una granja había un gallo que presumía tener tantos amigos que, cuando cantaba, hasta los animales del rancho vecino se despertaban para aplaudirle. Sus allegados aseguraban que lo seguían gallinas, patos, guajolotes y hasta los cochinos del otro corral.

Un buen día, el gallo cayó en desgracia y sus amigos anunciaron una gran concentración para demostrar cuánto lo querían. —¡Que se prepare la granja! —gritó el guajolotillo encargado de organizar el evento—. ¡Mañana se verá de qué tamaño es nuestro ejército!

Llegó el día señalado, el guajolotillo acomodó las pancartas, una gallina vieja ensayó las consignas y un pato en decadencia se encargó de tomar fotografías.

Pasó una hora, llegaron dos gallinas, tres pollitos, un conejo que iba pasando y una cabra que se acercó porque escuchó ruido. ¡UPS!

El viejo burro, que observaba desde la sombra de un mezquite, preguntó: —¿Y la multitud? —¡Aquí está! —respondió orgulloso el guajolotillo. —¿Ésta es toda? —¡Los demás nos apoyan de corazón!

El burro miró a los presentes, volvió a mirar el camino vacío y soltó una carcajada. —¡Ah, caray! ¿Y de qué sirve tener miles de amigos de corazón si a la hora de venir no aparecen ni los de las patas?

El guajolotillo, bastante molesto, respondió: —¡No importa la cantidad, sino la calidad!

El burro se acomodó las orejas y contestó:

—¡PUES ENTONCES NO ANUNCIEN UNA ESTAMPIDA, SI NOMAS VINIERON LOS QUE CABEN EN UNA CARRETILLA!

Cuando el pato pidió que todos se juntaran para tomar la fotografía, el burro remató:

—¡ARRÍMENSE BIEN, NO VAYA A SER QUE ENTRE TANTO ESPACIO VACÍO SE LES PIERDA LA MULTITUD!

Martillazooo final

¡UNA COSA ES TENER UN EJÉRCITO DE SIMPATIZANTES Y OTRA MUY DISTINTA TENER UN EJÉRCITO QUE NOMÁS EXISTE CUANDO LO CUENTAN!

El tema de los abogados es cosa de primaria, no se necesita ser sabio para saber quien va a defender a quien, y si por hacer marketing o “mucho ruido” se ganan los casos, pues a moverse todos y las cárceles quedarán vacías.

¡El que entendió, entendió!… y que los demás vayan buscando a los que apoyan al gallo y se los lleven a la granja para poder llenarla.

MARTILLAZOOO!

QDTB SIEMOPRE y recuerda que lo mejor está por venir!

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