El barco y el viento

Los viejos marineros decían que había dos maneras de navegar: la primera era gritando órdenes desde la cubierta, la segunda era aprendiendo a leer el viento. Muy pocos entendían la diferencia.

Cierta ocasión, un enorme barco emprendió el viaje hacia el puerto más importante del reino, quien llegara con las mejores condiciones tendría el honor de tomar el timón en la siguiente travesía. A bordo viajaban ocho pasajeros, los ocho soñaban con ser capitán.

Conforme avanzaban los días ocurrió algo curioso, seis de ellos comenzaron a recorrer el barco de un lado a otro. Un día desayunaban con unos, al siguiente se reunían con otros. Hablaban fuerte, discutían, intentaban convencer a la tripulación de que ellos eran quienes merecían conducir la embarcación. Cada pequeño tropiezo de un compañero era motivo de celebración, cada rumor era aprovechado, cada conversación terminaba hablando del timón, parecía que el ruido podía mover el barco.

Sin embargo… había dos pasajeros que casi nadie veía, no entraban en las discusiones, no respondían provocaciones, no caminaban desesperados por la cubierta buscando aplausos. Uno pasaba horas observando el horizonte, el otro simplemente lo acompañaba en silencio.

Un joven grumete, intrigado por aquella diferencia, se acercó al viejo marinero y le preguntó ¿Por qué esos dos no participan en el alboroto?, el anciano sonrió y contestó, porque ya aprendieron algo que los otros seis todavía no entienden. ¿Qué cosa?, replicó el joven, el viejo levantó la vista hacia las velas, esperó unos segundos, y respondió: Aprendieron a leer el viento. El muchacho frunció el ceño, ¿Entonces ellos ya saben hacia dónde va el barco?, el marinero soltó una ligera sonrisa, digamos que hay marineros que entienden el viento, y otros que todavía creen que pueden cambiarlo gritando desde la cubierta.

Los seis siguieron haciendo ruido, los dos permanecieron en silencio. Mientras unos peleaban por el timón, el barco seguía acercándose al puerto, y el viento nunca dejó de soplar en la misma dirección.

Martillazooo final

En “la polaca” hay quienes creen que el liderazgo se construye haciendo más ruido, otros entienden que el verdadero liderazgo se demuestra con preparación, serenidad y capacidad para conducir cuando llegue el momento.

Las discusiones pasan, los rumores también, lo que nunca falla es que el tiempo siempre termina revelando quién entendió el rumbo y quién solo confundió el eco de sus propios gritos con la fuerza del viento.

Al final, no siempre llega al timón quien más lo pelea, muchas veces llega quien entendió primero hacia dónde soplaba el viento.

El que entendió, entendió!, los demás que sigan haciendo olas en la cubierta. El viento hace mucho que decidió su camino.

P.D. A,A,R,C,C,J … S,M

MARTILLAZOOO!

QTDB SIEMPRE y recuerda que lo mejor está por venir!

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