MARTILLAZOOO! Torre Centinela … Después de tantas críticas, hoy toca mirar hacia arriba.

Hoy se inaugura oficialmente la Torre Centinela en Ciudad Juárez. Después de años de polémica, críticas, retrasos, cuestionamientos y una buena cantidad de golpes políticos, Maru Campos y Gilberto Loya llegan finalmente al momento que durante mucho tiempo pareció estar siempre unos metros más adelante. La Torre está terminada, la Plataforma está desplegada y hoy se corta el listón de uno de los proyectos de seguridad más ambiciosos que se hayan emprendido en Chihuahua.

Antes de que comiencen los sombrerazos conviene dejar algo claro: reconocer lo anterior no significa borrar la historia. La construcción tuvo retrasos, existieron cuestionamientos sobre el contrato y su transparencia, se discutió hasta el cansancio su costo y la empresa responsable recibió penalizaciones por incumplimientos. Todo eso forma parte del expediente y ahí debe permanecer para que cada institución haga lo que le corresponda. Una cosa es discutir cómo se construyó un proyecto y otra muy diferente pretender que esa discusión invalida lo que hoy representa. Torre Centinela ya está ahí y detrás de sus paredes existe una Plataforma de seguridad que desde hace tiempo opera en Chihuahua.

Conviene aclarar algo entre tanto ruido: Torre Centinela y Plataforma Centinela no son exactamente lo mismo. La Torre que hoy se inaugura en Ciudad Juárez es el centro de mando, el cerebro desde donde converge una Plataforma tecnológica que ya opera con la tecnología de más alta gama. Centinela no comienza a funcionar hoy; hoy inaugura oficialmente su casa.

Durante estos años escuchamos prácticamente de todo. Que era un capricho, que sería un elefante blanco, que el dinero debería utilizarse en otras cosas, que la Torre no estaría terminada, que no servía, que era demasiado grande y que costaba demasiado. Algunas críticas tenían argumentos que merecían respuesta; otras parecían tener escrita la conclusión desde antes de conocer el resultado. Así funciona también la lucha política. La Torre tardó más de lo esperado en levantarse; algunos de sus críticos fueron bastante más rápidos: ya la habían derrumbado antes de que estuviera terminada.

Pero hoy amaneció exactamente donde Maru Campos dijo que estaría: en Ciudad Juárez.

Eso tampoco es un detalle que podemos dejar pasar. Se decidió colocar el corazón tecnológico de esta estrategia en la frontera más importante de Chihuahua, una ciudad que durante décadas ha enfrentado problemas de homicidios, narcotráfico, tráfico de personas, robo de vehículos y organizaciones criminales que tampoco se quedaron viviendo en el pasado. Pretender enfrentar estructuras criminales cada vez más sofisticadas únicamente con patrullas, radios y policías recorriendo las calles sería condenar a la autoridad a llegar siempre después.

Ahí está para MARTILLO la verdadera discusión: No si nos gusta la Torre, no si nos gusta Maru Campos, no si nos gusta Gilberto Loya. La pregunta es si Chihuahua debía modernizar sus herramientas para enfrentar a la delincuencia, la respuesta es bastante sencilla: sí.

Además, Centinela llega a esta inauguración con antecedentes que van mucho más allá del concreto y los cristales del edificio. La Secretaría de Seguridad Pública del Estado ha venido reportando detenciones, recuperación de vehículos, aseguramientos y casos atendidos con apoyo de videovigilancia e inteligencia. Son resultados oficiales que permiten entender algo fundamental: la Torre no pretende ser el monumento de Centinela, la Torre es su centro de mando, eh aquí la gran diferencia.

También hay que reconocerlo: Maru Campos tomó una decisión políticamente costosa y la sostuvo. Pudo escoger proyectos más sencillos de explicar, más rápidos de inaugurar y bastante menos susceptibles de convertirse en blanco permanente de sus adversarios, no lo hizo. Apostó por Centinela y colocó a Gilberto Loya al frente de una transformación tecnológica de la seguridad pública que terminó convirtiéndose también en una prueba política para ambos. Cada retraso cayó sobre ellos, cada cuestionamiento cayó sobre ellos y cada problema terminó colocado en su cuenta. Hoy también les corresponde quedarse con la fotografía de verla terminada.

Gilberto Loya merece una mención aparte. Durante años tuvo que explicar Centinela tantas veces que probablemente podría hacerlo dormido. Defendió cámaras, arcos, subcentros, inteligencia y coordinación frente a quienes durante mucho tiempo vieron solamente concreto, acero y un edificio creciendo en Juárez. Hoy puede señalar la Torre, pero su mejor argumento nunca han sido sus pisos, su verdadero argumento es todo lo que ocurre detrás de ellos.

Precisamente, por lo anterior, resulta absurdo que la seguridad pública pueda terminar atrapada en una discusión partidista. PAN gobierna Chihuahua, Morena gobierna Juárez, perfecto. Que discutan elecciones, presupuestos, candidaturas y todo aquello que quieran discutir, pero cuando se trata de combatir delincuentes debería existir una frontera que la grilla simplemente no cruce. El delincuente no pregunta por cuál partido votaste antes de asaltarte.

Si una cámara estatal localiza el vehículo que busca la Policía Municipal, que la información llegue, si una cámara municipal detecta al objetivo que persigue el Estado, que la información llegue, y si todavía existen obstáculos técnicos, administrativos o políticos para compartir toda la información que sea legalmente posible compartir, que los resuelvan. La seguridad de una familia juarense vale bastante más que cualquier diferencia entre Palacio de Gobierno y la Presidencia Municipal. Las cámaras no votan, los lectores de placas tampoco.

Los gobiernos pasan, los secretarios pasan, los alcaldes pasan y los partidos ganan y pierden elecciones. La infraestructura permanece. Algún día Chihuahua será gobernado por otras personas y quizá por otros colores; si esto último sucediera, Centinela deberá continuar funcionando, creciendo y modernizándose. Ahí está la diferencia entre construir para un gobierno y construir para un Estado.

Hoy habrá discursos, invitados, recorridos, pantallas encendidas, fotografías y corte de listón. Seguramente también habrá críticas, está bien. En una democracia nadie está obligado a aplaudir una obra gubernamental y mucho menos a renunciar a fiscalizarla. Pero tampoco debería ser necesario desear que una herramienta de seguridad fracase únicamente para tener la satisfacción política de decir: “se los dije”.

Si Centinela ayuda a detener a un homicida, no gana Maru Campos, si una cámara permite recuperar el automóvil de una familia, no gana Gilberto Loya… Gana Chihuahua y pierde el delincuente. De esto debería tratarse.

Martillazooo final

Hoy Maru Campos cortará un listón en Ciudad Juárez y Gilberto Loya podrá mirar hacia arriba después de años de defender uno de los proyectos más cuestionados de esta administración. Tendrán motivos para celebrar. Aguantaron retrasos, críticas, auditorías, cuestionamientos y una oposición que convirtió la Torre en uno de sus blancos favoritos. La apostaron, la defendieron, la terminaron y hoy la inauguran.

El verdadero tamaño de Centinela no se mide contando los pisos de la Torre, se mide en los ojos que vigilan las calles, en los policías que reciben información, en los analistas que conectan datos, en fin, en todo el equipo humano y tecnológico que está tras bambalinas.

Ésa fue la apuesta de Maru Campos, ésa fue la batalla que decidió dar Gilberto Loya. Hoy, después de años de críticas, retrasos, explicaciones, golpes y toneladas de tinta utilizadas para anunciar prácticamente su fracaso antes de verla terminada, Torre Centinela está de pie en Ciudad Juárez.

Podrán seguir discutiendo el costo, podrán revisar contratos, podrán exigir cuentas por los retrasos, podrán cuestionar decisiones y señalar aquello que consideren incorrecto. Así debe ser.

Una cosa es cierta, desde hoy tendrán que hacerlo mirando hacia arriba.

Ahí está la Torre. Ahí está el centro de mando. Ahí está una apuesta que sobrevivió a sus retrasos y también a sus críticos. Maru Campos la sostuvo. Gilberto Loya la defendió. Y hoy Chihuahua la inaugura.

¡El que entendió, entendió!… Y aquellos que durante años dijeron que Torre Centinela nunca estaría lista…hoy no necesitan más explicaciones. Sólo tienen que mirar hacia arriba.

MARTILLAZOOO!

QDTB SIEMPRE y recuerda que lo mejor está por venir!

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