17
Jul
Cuentan los viejos habitantes del bosque que, durante muchos años, una parvada de cuervos dominó el árbol más alto de la montaña. Desde aquellas ramas observaban todo cuanto ocurría a su alrededor, eran conocidos por su escándalo, por su presencia constante y por la seguridad con la que hablaban de un reino que creían eterno. Cada amanecer era igual, los cuervos graznaban con fuerza, convencidos de que el bosque entero seguía pendiente de ellos. Habían pasado tanto tiempo ocupando el mismo lugar que terminaron creyendo que las alturas les pertenecían por derecho. Muy lejos de ese árbol, casi donde comenzaban…
