Dios conoce tu aflicción y Él hará justicia

“Y juzgaré entre oveja y oveja.”
Ezequiel 34:22

No todas las heridas vienen de nuestros enemigos. Algunas de las más dolorosas llegan de personas cercanas, de aquellos de quienes esperábamos comprensión, apoyo o simplemente un trato justo.

La Palabra de hoy nos recuerda algo que puede traer mucha paz al corazón: Dios ve cómo nos tratamos unos a otros.

En Ezequiel, el Señor habla de aquellas ovejas fuertes que utilizaban su posición para empujar, lastimar y desplazar a las débiles. Dios no permaneció indiferente. Él conocía perfectamente lo que estaba sucediendo y declaró:

“Yo juzgaré entre oveja y oveja.”

Qué importante es entender esto.

No necesitamos convertirnos en jueces de quienes nos han lastimado. Tampoco tenemos que responder golpe por golpe, palabra por palabra, ofensa por ofensa.

Hay batallas que debemos dejar en las manos de Dios.

Si alguien actuó injustamente contigo, Dios lo vio.

Si hablaron de ti sin conocer toda la historia, Dios conoce la verdad.

Si utilizaron una posición de poder para perjudicarte, Dios tomó nota.

Si guardaste silencio para no responder de la misma manera, Dios también conoce tu corazón.

Esto no significa permanecer inmóviles ante una injusticia. Podemos poner límites, defendernos correctamente, buscar ayuda y actuar con firmeza. Lo que no debemos permitir es que el comportamiento de otros convierta nuestro corazón en aquello que estamos condenando.

NO TE CONVIERTAS EN LO MISMO QUE TE LASTIMÓ.

No devuelvas odio por odio.
No respondas mentira con mentira.
No pagues injusticia con injusticia.

Haz lo correcto y permite que Dios haga lo que solamente a Él corresponde.

También es una palabra para examinarnos nosotros mismos.

Antes de señalar a quien empuja, preguntémonos si alguna vez hemos utilizado nuestra fuerza, posición, palabras o influencia para hacer sentir menos a alguien.

Dios tiene un cariño especial por quien está herido, cansado, desplazado o débil.

Por eso nuestra fortaleza nunca debería utilizarse para aplastar. Debería utilizarse para levantar.

Quizá hoy tú seas quien necesita escuchar estas palabras:

¡Paciencia, alma mía! Dios conoce tu aflicción. Jesús tiene piedad de ti.

No permitas que la injusticia te robe la paz. Sigue caminando con la conciencia limpia.

DIOS VIO.
DIOS SABE.
DIOS CONOCE LA VERDAD.
Y DIOS HARÁ JUSTICIA.

Oración

Señor, Tú conoces cada situación que he vivido y cada herida que guardo en mi corazón. Dame sabiduría para defender lo correcto sin llenarme de rencor. Ayúdame a no responder al mal haciendo más mal y examina también mi conducta para que nunca utilice mi fuerza para lastimar a alguien más. Hoy dejo en Tus manos aquello que no me corresponde juzgar. Dame paciencia, paz y confianza para seguir caminando sabiendo que Tú conoces toda la verdad. En el nombre de Jesús. Amén.

QDTB SIEMPRE.
Lo mejor está por venir.

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