“Ciertamente la ira del hombre te alabará; Tú reprimirás el resto de las iras.”
Salmo 76:10
Hay momentos en los que las acciones de otras personas pueden inquietarnos. Palabras, ataques, injusticias, decisiones tomadas con enojo o incluso personas que deliberadamente intentan hacernos daño.
Pero el Salmo de hoy nos recuerda una verdad poderosa: nadie está por encima de la autoridad de Dios.
El ser humano puede hacer planes, levantar conflictos e intentar imponer su voluntad, pero jamás podrá quitarle a Dios el control de la historia.
Incluso aquello que fue pensado para dañarnos puede terminar siendo utilizado por Dios para cumplir un propósito diferente.
La cruz es el mayor ejemplo. Quienes crucificaron a Jesús creyeron estar terminando con Él. Sin saberlo, aquello que parecía una derrota terminó convirtiéndose en el acontecimiento que traería salvación.
Así trabaja Dios.
No significa que debamos llamar bueno a lo malo ni permanecer indiferentes frente a la injusticia. Significa que no necesitamos vivir aterrados por lo que otros puedan intentar hacer.
Hay límites que nosotros no vemos, pero Dios sí establece.
El enemigo puede avanzar hasta cierto punto.
La tormenta puede soplar con fuerza.
Las circunstancias pueden parecer fuera de control.
Pero Dios sigue poniendo límites.
Por eso hoy no gastes tus fuerzas peleando todas las batallas. Haz lo correcto, actúa con prudencia, defiende lo que corresponda y deja en manos de Dios aquello que escapa de tu control.
No respondas ira con ira. No permitas que la conducta de otros determine la condición de tu corazón.
Que alguien pierda la paz no significa que tú también tengas que perderla.
Quizá hoy estés preocupado por las acciones de alguien más. Recuerda: esa persona podrá controlar sus decisiones, pero nunca podrá controlar a Dios.
Y cuando Dios decide poner un límite, ninguna fuerza humana puede atravesarlo.
EL HOMBRE PODRÁ HACER PLANES.
LA IRA PODRÁ LEVANTARSE.
EL VIENTO PODRÁ SOPLAR FUERTE.
PERO DIOS SIGUE TENIENDO LA ÚLTIMA PALABRA.
Camina tranquilo. Haz tu parte. Mantén limpio tu corazón y sigue adelante.
Todo está bien cuando Dios sigue teniendo el control.
Oración
Señor, hoy pongo en Tus manos aquello que no puedo controlar. Líbrame de responder con enojo cuando otros actúen con ira y dame sabiduría para enfrentar cada situación correctamente. Guarda mi corazón del temor, del rencor y de la desesperación. Ayúdame a recordar que ninguna persona, circunstancia o adversidad está por encima de Tu autoridad. Confío en que Tú puedes poner límites, abrir caminos y transformar incluso las situaciones difíciles para cumplir Tu propósito. En el nombre de Jesús. Amén.
