06
Abr
En Hermosillo no vendían enfermedad, vendían bienestar. Un suero, una aguja, una promesa: más energía, menos cansancio, mejor vida. Lo que no estaba en la publicidad era el riesgo. Hoy hay cuatro personas muertas, no por una enfermedad rara, no por un accidente inevitable, sí por un servicio que se ofrecía como salud. Los llamados “sueros vitaminados” no son nuevos, lo nuevo es la forma en que se comercializan. Soluciones rápidas, accesibles, casi mágicas. Clínicas privadas, consultorios alternativos, espacios tipo spa. Lugares donde la línea entre medicina y negocio se vuelve delgada. El debate no es sobre si funcionan o…
