Ausencias, congeladora y baja efectividad: Trilogía Congreso, parte 1

Hay errores y luego están los patrones. Una cosa es fallar en algo y otra muy distinta es fallar en todo. En el Congreso del Estado de Chihuahua, los datos ya no dejan espacio para la duda: hay perfiles que no solo faltan, tampoco logran que su trabajo avance.

Aquí no estamos hablando de percepciones, ni de grilla, ni de discursos bien armados, estamos hablando de datos oficiales, obtenidos del portal del Congreso del Estado de Chihuahua, de asistencia, iniciativas y resultados legislativos. Es decir, de lo que sí se puede medir. Cuando cruzas esas variables (faltas, iniciativas congeladas y porcentaje de efectividad) aparece una realidad pura: hay diputados que ocupan una curul, pero no ejercen el poder.

Para que no haya rodeos, aquí va claro: este es un ranking TOP 5 de los que ni van, ni sacan el trabajo:

  1. Francisco Adrián Sánchez Villegas (MC)
  2. Rosana Díaz Reyes (MORENA)
  3. Edin Cuauhtémoc Estrada Sotelo (MORENA)
  4. Brenda Francisca Ríos Prieto (MORENA)
  5. Jael Argüelles Díaz (MORENA)

Encabezando este ranking está Francisco Adrián Sánchez Villegas, diputado de Movimiento Ciudadano, con 15 faltas, el número más alto del Congreso. El problema no se queda ahí, también carga con un alto número de iniciativas congeladas y una efectividad cercana al 23%. Es decir, de todo lo que propone, apenas una pequeña parte logra avanzar. Mucho movimiento en papel, poco resultado en la realidad. Cuando no está presente, ese poco avance simplemente se diluye.

Le sigue Rosana Díaz Reyes, diputada de Morena, con 12 faltas, presencia constante en la congeladora y una efectividad alrededor del 28%. Aquí la ecuación es clara: baja asistencia más bajo impacto legislativo igual a bajo peso político. En el Congreso, no basta con estar en la lista, hay que estar en el momento en que se decide.

En el tercer lugar aparece Edin Cuauhtémoc Estrada Sotelo, diputado de Morena, con 8 faltas, múltiples iniciativas detenidas y una efectividad que ronda el 30%. Actividad hay, pero no alcanza porque proponer no es lo mismo que lograr, y lo que no se concreta, simplemente no cuenta.

Más abajo está Brenda Francisca Ríos Prieto, diputada de Morena, con 10 faltas y una efectividad cercana al 27%. Un perfil que no destaca ni por presencia ni por resultados.  Cuando no hay constancia ni impacto, el trabajo legislativo se vuelve invisible.

Cierra este bloque Jael Argüelles Díaz, diputada de Morena, con 9 faltas y una efectividad de aproximadamente 29%. Perfil bajo, sí, pero con indicadores que tampoco ayudan. Pasar desapercibido no siempre es neutral, a veces es señal de irrelevancia.

El problema de fondo no es individual, es estructural. Cuando se repite el mismo patrón: faltas, baja efectividad y congeladora, deja de ser coincidencia y se convierte en desempeño. Ese desempeño tiene consecuencias reales: iniciativas que no avanzan, decisiones que se toman sin representación completa, y ciudadanos que no están siendo defendidos en el espacio donde deberían ser escuchados.

Hay quienes creen que el trabajo legislativo es subir iniciativas, dar posicionamientos o salir en redes. La realidad es más simple y dura: el trabajo legislativo se mide en resultados, en acuerdos, en leyes aprobadas. Cualquier documento se puede redactar, pero no cualquiera lo convierte en norma.

En este punto es donde el contraste se vuelve no deseado. En el mismo Congreso hay perfiles que sí están, que sí negocian y que sí logran que sus propuestas pasen, con niveles de efectividad por arriba del 40%. Entonces la excusa se cae sola. Sí se puede. El problema no es el sistema, el problema es quién sí quiere jugar el juego completo.

Al final, el Congreso no se gana con discursos bonitos ni con presencia digital, se gana en el pleno, en la negociación, en la constancia. Cuando juntas al que no va, con el que no logra, y con el que no influye, no tienes un legislador, tienes una curul vacía con nombre.

Al final del día no se trata de quién levantó la voz, ni de quién subió más iniciativas, ni de quién se tomó más fotos, se trata de quién estuvo y de quién cumplió. Cuando revisas los números, cuando cruzas asistencia con resultados, cuando le quitas el maquillaje al discurso, queda algo claro: hay quienes cobran como representantes, pero actúan como ausentes.

La “polaca” no se juega en redes, se juega en el pleno. El que no va, no decide, y el que no decide, no sirve. Así de simple, así de crudo.

Martillazooo final

Las medias tintas no tienen cabida: una curul no es un premio, es una responsabilidad, una responsabilidad que, si se abandona, no solo falla el diputado, falla el sistema que lo permitió.

Te diré algo que ya cambió: la gente ya está viendo, la gente ya está comparando, la gente ya no se traga el discurso. El pueblo está despertando y cuando termine de hacerlo no habrá narrativa que lo duerma otra vez.

Esto apenas empieza. Esta semana en Martillo Rojo Noticias arranca una trilogía de MARTILLAZOOOS que va a poner sobre la mesa lo que muchos no quieren ver: quiénes sí cumplen, quiénes no van y quiénes no logran nada.

El que entendió, entendió.

MARTILLAZOOO!
QDTB SIEMPRE y recuerda que lo mejor está por venir.

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