31
Ago
Dicen que el poder no cambia a las personas. las presenta, puede ser. El poder también hace otra cosa bastante cabrona: llena mesas, engorda agendas, multiplica amigos, provoca abrazos, mejora los chistes y consigue que personas que antes ni siquiera recordaban tu nombre de pronto descubran que “siempre creyeron en ti”. Esto no es exclusivo del político que aparece en la boleta, también le pasa al funcionario, al secretario, al director, al coordinador y, a veces, hasta al que apenas le prestaron tantito poder y rápidamente empieza a comportarse como si viniera escriturado a su nombre. El fenómeno comienza despacito,…
