Permanecer en Su amor

“Si guardareis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor.”
Juan 15:10

Todos queremos sentir el amor de Dios. Queremos Su presencia, Su paz, Su dirección y esa tranquilidad que llega cuando sabemos que estamos caminando de Su mano.

Pero Jesús nos recuerda hoy algo fundamental:

EL AMOR Y LA OBEDIENCIA CAMINAN JUNTOS.

Amar a Dios no consiste solamente en decirlo.

También se demuestra en nuestras decisiones.

En aquello que hacemos cuando nadie nos está viendo. En las palabras que elegimos. En la manera en que tratamos a los demás. En aquello a lo que decidimos renunciar porque sabemos que nos aleja de Él.

Jesús lo expresó claramente:

“Si guardareis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor.”

No significa que tengamos que ganarnos el amor de Dios mediante una vida perfecta. La gracia de Dios no es un premio para quien nunca falla.

Significa que quien ama verdaderamente a Jesús desea caminar conforme a Su voluntad.

Y aquí aparece una pregunta que vale la pena hacernos esta mañana:

¿Hay algo que Dios me está pidiendo cambiar y sigo posponiendo?

Tal vez sabemos perfectamente qué es.

Una actitud.
Un hábito.
Una relación.
Una mentira.
Un resentimiento.
Una decisión que sabemos que no está bien.

A veces pedimos a Dios una señal cuando Él ya nos mostró el camino.

Lo que falta no es otra señal. Es obedecer.

El pecado termina formando una nube entre nuestra conciencia y la luz de Dios. El Sol continúa ahí, pero nosotros dejamos de disfrutar plenamente de Su luz.

Por eso obedecer no debería entenderse solamente como una obligación.

LA OBEDIENCIA TAMBIÉN ES PROTECCIÓN.

Hay mandamientos de Dios cuyo propósito quizá no comprendemos inmediatamente, pero Él ve aquello que nosotros todavía no podemos ver.

Como un padre que protege a su hijo, Dios también nos marca límites porque nos ama.

Y cada vez que elegimos Su voluntad por encima de nuestros impulsos, estamos diciendo:

“Señor, confío más en Ti que en mí.”

Quizá hoy no necesitamos pedirle a Dios algo nuevo.

Quizá necesitamos comenzar haciendo aquello que ya sabemos que debemos hacer.

Perdonar.

Alejarnos de aquello que nos hace daño.

Corregir una conducta.

Pedir perdón.

Decir la verdad.

Cumplir nuestra palabra.

Volver a buscar a Dios.

No esperes sentirte preparado para obedecer.

OBEDECE Y CAMINA.

La obediencia de hoy puede evitar el dolor de mañana.

Oración

Señor Jesús, gracias por amarme y mostrarme el camino. Examina mi corazón y muéstrame aquellas áreas de mi vida donde necesito obedecerte. Dame fuerzas para abandonar lo que me aleja de Ti y humildad para corregir aquello que no estoy haciendo bien. Que mis palabras, pensamientos y decisiones demuestren que realmente confío en Ti. Quiero caminar en Tu luz y permanecer en Tu amor. En el nombre de Jesús. Amén.

NO SIEMPRE NECESITAMOS UNA NUEVA SEÑAL DE DIOS. A VECES NECESITAMOS OBEDECER LA ÚLTIMA QUE YA NOS DIO.

QDTB SIEMPRE.
Lo mejor está por venir.

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