Dicen que hace muchos años existieron dos reinos separados por un río. Durante generaciones habían discutido por casi todo. Cada uno tenía sus propias leyes, sus costumbres, su bandera y, por supuesto, su propia versión de quién tenía la razón.
Entre ambos territorios existía un viejo puente. Por ahí cruzaban comerciantes, familias, alimentos y mensajeros. Las dos reinas no eran amigas y llevaban tiempo lanzándose reclamos desde cada extremo. Hasta que una mañana apareció una enorme grieta en medio del puente.
Los consejeros hicieron lo que suelen hacer algunos consejeros: recomendaron seguir peleando.
—Que ellos lo reparen. —Que primero reconozcan que se equivocaron. —Que pidan disculpas. —Que acepten que nosotros teníamos razón. Pasaron los días discutiendo quién había provocado la grieta. El puente, mientras tanto, siguió cayéndose.
Hasta que una de las reinas caminó hacia la mitad, la otra hizo lo mismo desde el extremo contrario, quedaron frente a frente.
—¿Viniste a reconocer que yo tenía razón? —No. —¿Entonces quieres que reconozca que tú la tenías? —Tampoco. —¿Entonces para qué estamos aquí? La reina miró la grieta debajo de sus pies. —Para evitar que el puente termine de caerse.
No se hicieron amigas, ninguna cambió de bandera. Tampoco resolvieron todas sus diferencias aquella tarde. Simplemente comenzaron a reparar el puente.
Lo curioso es que unos días después ocurrió algo todavía más importante: alguien comenzó a cruzarlo. Y ESTA VEZ EL PUENTE COMENZÓ EN CIUDAD JUÁREZ
Durante meses, la relación entre la presidenta Claudia Sheinbaum y la gobernadora Maru Campos estuvo marcada por diferencias públicas, especialmente alrededor de la participación de agentes estadounidenses vinculados a la CIA en un operativo contra el narcotráfico realizado en Chihuahua. La FGR mantiene en sus manos la investigación sobre ese episodio.
El sábado 19 de septiembre, Claudia llegó a Ciudad Juárez y ambas sostuvieron una reunión privada en el aeropuerto Abraham González. Hablaron de coordinación y también abordaron directamente el tema de la CIA. Después del encuentro, Sheinbaum señaló que los asuntos de seguridad tendrían seguimiento mediante su gabinete federal.
Hasta aquí, la fotografía. Dos gobiernos diferentes sentados a la misma mesa. Todo Bonito, todo institucional.
¡OJO!, aún faltaba saber si aquel puente serviría realmente para algo, para lo cul no hubo que esperar demasiado.
Dos días después, Maru Campos estaba en la Ciudad de México. La propia gobernadora informó que sostuvo reuniones en Gobernación y en la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, y agradeció públicamente a Sheinbaum por haber abierto esas puertas para Chihuahua.
En la reunión de seguridad participó también Gilberto Loya, secretario de Seguridad Pública de Chihuahua, junto con Omar García Harfuch, titular de Seguridad federal. El encuentro fue presentado como seguimiento a la coordinación acordada después de la reunión del sábado.
En este punto aparece la jiribilla, el puente no solamente quedó bonito para la fotografía… ya comenzó a tener tráfico.
Después de meses de declaraciones, cuestionamientos y diferencias, resulta que hablar directamente produjo algo bastante sencillo: Chihuahua comenzó a sentarse con las áreas federales encargadas de atender los asuntos que estaban sobre la mesa.
Eso no significa que desaparecieron las diferencias, mucho menos que el asunto de la CIA esté resuelto. Que la FGR investigue, que determine qué ocurrió, y si existen responsabilidades, que proceda conforme a la ley. Una investigación no debería impedir que dos gobiernos trabajen juntos en aquello donde tienen responsabilidades compartidas.
Quizá entonces la pregunta no sea quién cedió, ni quién ganó, ni quién salió mejor en la fotografía. La verdadera pregunta sería otra: ¿Cuánto tiempo llevaban discutiendo desde los extremos del puente pudiendo haberse encontrado a la mitad?
Resulta que el teléfono sí funcionaba, las puertas sí podían abrirse, las reuniones sí podían realizarse. Solamente faltaba algo bastante elemental: hablar de frente.
Martillazooo final
Dicen que después de reparar aquel puente las dos reinas regresaron a sus castillos. Cada una conservó su bandera, sus ideas y probablemente muchas de sus diferencias.
A la mañana siguiente comenzaron a escucharse pasos sobre la madera. Primero cruzó uno, después otro. En eso comprendieron algo que sus consejeros habían olvidado: un puente no demuestra su utilidad el día que lo construyes, la demuestra el día que alguien comienza a cruzarlo.
Maru no se hizo morenista, Claudia no se hizo panista, Harfuch sigue siendo secretario federal, Gilberto Loya sigue siendo secretario de Seguridad de Chihuahua. Cada uno permanece de su lado.
Que discutan. Que investiguen. Que defiendan sus posiciones. Pero después…que trabajen.
No olvidemos que debajo de ese puente no pasan solamente políticos. Pasan seguridad, agua, ganadería, recursos, coordinación y decisiones que terminan afectando a los ciudadanos. Quizá aquí esté lo verdaderamente interesante de estos últimos días. El sábado hubo palabras. El lunes hubo reuniones. Primero repararon el puente, después comenzaron a cruzarlo.
Luego, después de tantos meses hablando desde una orilla hacia la otra, quizá descubrieron algo que pudieron haber entendido desde mucho antes: PARA TRABAJAR JUNTOS NO NECESITABAN DARSE LA RAZÓN, NECESITABAN DEJAR DE GRITARSE DESDE EL OTRO LADO DEL RÍO.
¡El que entendió, entendió!… Los demás que se pongan a seguir revisando las grietas del puente, no vaya a ser que de pronto dejen de repararlo.
MARTILLAZOOO!
QDTB SIEMPRE y recuerda que lo mejor está por venir!
