El temor que te protege de aquello que puede destruirte

“Bienaventurado el hombre que siempre teme a Dios.” Proverbios 28:14

Cuando escuchamos la palabra temor, normalmente pensamos en miedo. Pero temer a Dios no significa vivir aterrorizados esperando un castigo. El temor de Dios nace de reconocer quién es Él, respetar Su autoridad y valorar tanto nuestra relación con Él que comenzamos a cuidar nuestras decisiones.

Es ese pensamiento que aparece antes de actuar y nos pregunta: ¿esto que estoy a punto de hacer agrada a Dios?

Vivimos en una época donde muchas veces se celebra hacer lo que uno quiera, como quiera y sin importar las consecuencias. Se confunde libertad con ausencia de límites y valentía con atreverse a todo. Sin embargo, la Biblia nos presenta otra forma de vivir: hay cosas de las que es inteligente alejarse.

NO TODO LO QUE PUEDES HACER TE CONVIENE HACERLO.

El temor de Dios funciona como un guardia colocado en la puerta de nuestra vida. Nos hace pensar antes de hablar, detenernos antes de reaccionar, revisar nuestras intenciones antes de decidir y alejarnos cuando sabemos que determinado camino puede terminar dañándonos.

Y eso no nos hace débiles. Nos hace prudentes.

El verdadero peligro comienza cuando dejamos de tener temor de equivocarnos. Cuando pensamos que podemos controlar cualquier situación, acercarnos todo lo que queramos al límite y detenernos justo antes de caer. Muchas decisiones que terminaron destruyendo relaciones, familias, reputaciones, negocios o años de esfuerzo comenzaron con una frase aparentemente inofensiva: “No pasa nada.”

Sí puede pasar.

Por eso la persona sabia no solamente evita el pecado cuando ya lo tiene enfrente; aprende también a reconocer aquello que puede conducirla hacia él.

Hay conversaciones que conviene terminar. Hay lugares a los que no necesitamos entrar. Hay amistades que debemos revisar. Hay tentaciones frente a las cuales nuestra mejor demostración de fortaleza no consiste en resistirlas durante horas, sino simplemente en alejarnos.

A VECES, LA DECISIÓN MÁS VALIENTE NO ES QUEDARTE A DEMOSTRAR QUE PUEDES RESISTIR. ES IRTE ANTES DE TENER QUE DEMOSTRARLO.

Proverbios dice que quien vive de esta manera es bienaventurado. Es decir, el temor de Dios no fue diseñado para quitarnos felicidad, sino para protegerla.

El centinela que permanece despierto puede parecer demasiado precavido hasta que aparece el peligro. Entonces comprendemos el valor de haber tenido a alguien vigilando.

Así funciona también nuestra conciencia cuando permanece sensible a Dios.

Nos advierte.

Nos incomoda.

Nos detiene.

Y muchas veces aquello que sentimos como una restricción puede terminar siendo una enorme protección.

Salomón conoció ambos caminos. Experimentó placeres, riquezas, poder y excesos, pero también terminó entendiendo que una vida apartada de Dios puede tenerlo prácticamente todo y aun así sentirse vacía.

No necesitamos repetir todos nuestros errores para aprender.

También podemos aprender de los errores de otros.

Hoy pídele a Dios que mantenga sensible tu corazón. Que nunca llegues al punto en que lo incorrecto deje de incomodarte. Que tengas sabiduría para reconocer el peligro antes de estar dentro de él y carácter suficiente para retirarte cuando sea necesario.

ORACIÓN

Señor, dame un corazón que te ame, te respete y permanezca sensible a Tu voz. Ayúdame a pensar antes de actuar, a reconocer aquello que puede apartarme de Ti y a tener la fortaleza para alejarme cuando sea necesario. No permitas que la confianza en mí mismo me vuelva imprudente. Dame sabiduría para escoger lo correcto aun cuando nadie esté mirando y que mis decisiones reflejen el respeto que tengo por Ti. En el nombre de Jesús. Amén.

NO ESPERES A ESTAR AL BORDE DEL PRECIPICIO PARA PREGUNTARTE SI ESE ERA EL CAMINO CORRECTO. EL TEMOR DE DIOS NO TE QUITA LIBERTAD; MUCHAS VECES TE EVITA TERMINAR ESCLAVO DE UNA MALA DECISIÓN.

QDTB SIEMPRE.
Lo mejor está por venir.

Otras notas de interés

  • Bendecido al entrar y bendecido al salir

  • Cuando estás herido, Dios no termina de quebrarte

  • De rechazados a hijos del Dios viviente

  • Cuando esperar también es avanzar