“Y en el lugar en donde les fue dicho: Vosotros no sois pueblo mío, les será dicho: Sois hijos del Dios viviente.”
Oseas 1:10
Hay palabras que pueden marcar profundamente la vida de una persona.
“No puedes.”
“No perteneces.”
“No eres suficiente.”
“Ya no hay oportunidad para ti.”
Y quizá una de las heridas más dolorosas sea sentir que hemos quedado demasiado lejos de Dios.
Por nuestras decisiones.
Por nuestros errores.
Por el tiempo que vivimos alejados.
Por cosas que hicimos sabiendo que estaban mal.
Entonces aparece la culpa y comienza a susurrarnos que ya cruzamos una línea de la que no podemos regresar.
Pero hoy Dios nos presenta una de las transformaciones más extraordinarias de toda la Biblia:
“VOSOTROS NO SOIS PUEBLO MÍO…”
se convierte en:
“SOIS HIJOS DEL DIOS VIVIENTE.”
Eso se llama GRACIA.
La gracia toma al que estaba lejos y lo acerca.
Toma al rebelde y le ofrece perdón.
Toma al que había perdido el rumbo y le muestra nuevamente el camino.
Toma una historia que parecía condenada por su pasado y comienza a escribir un capítulo diferente.
DIOS NO SOLAMENTE PERDONA. DIOS RESTAURA IDENTIDAD.
Ya no eres definido únicamente por aquello que hiciste.
Ni por la peor etapa de tu vida.
Ni por lo que alguien dijo de ti.
Ni siquiera por aquello que tú mismo llegaste a pensar de ti.
Cuando Dios transforma una vida, también cambia la manera en que esa persona puede mirar su historia.
Donde antes había vergüenza, puede aparecer testimonio.
Donde había culpa, perdón.
Donde había distancia, comunión.
Y donde alguna vez se escuchó:
“NO ERES DE LOS MÍOS”
la gracia puede hacer escuchar:
“ERES HIJO DEL DIOS VIVIENTE.”
Pero este versículo también nos deja otra enseñanza poderosa.
Si Dios pudo alcanzarnos a nosotros, ¿por qué perder completamente la esperanza por alguien más?
Quizá tienes un hijo, un hermano, un amigo o una persona que amas que hoy está muy lejos de Dios.
No sabes cómo hablarle.
No quiere escuchar.
Parece caminar cada vez más lejos.
Sigue orando.
No podemos obligar a nadie a creer ni decidir por otra persona, pero tampoco debemos poner límites al alcance de la gracia de Dios.
HAY PERSONAS QUE HOY PARECEN LEJÍSIMOS DE DIOS Y MAÑANA PODRÍAN CONVERTIRSE EN UN TESTIMONIO VIVO DE SU MISERICORDIA.
Tal vez nosotros mismos somos prueba de ello.
Por eso este domingo no solamente agradezcamos por aquello que Dios nos ha dado.
Agradezcamos también por aquello de lo que nos rescató.
Mira hacia atrás por un momento.
Recuerda quién eras.
Recuerda algunas de las decisiones que tomaste.
Recuerda los lugares de los que Dios te sacó.
Y después mira dónde estás hoy.
Quizá todavía falta mucho camino.
Pero puedes decir:
LA GRACIA DE DIOS ME ALCANZÓ.
Oración
Señor, gracias porque Tu gracia puede alcanzar al que está lejos y restaurar aquello que parecía perdido. Gracias porque mi pasado no tiene más autoridad sobre mi vida que Tu misericordia. Ayúdame a vivir recordando quién soy en Ti y a nunca sentirme superior a quien todavía está buscando el camino. Hoy también pongo delante de Ti a las personas que amo y que están lejos de Ti. Alcánzalas con Tu amor y permite que un día también puedan llamarte Padre. En el nombre de Jesús. Amén.
SI DIOS PUDO CAMBIAR NUESTRA HISTORIA, NO PERDAMOS LA ESPERANZA POR LA HISTORIA DE NADIE.
DE “NO SOIS PUEBLO MÍO”…
A “SOIS HIJOS DEL DIOS VIVIENTE”.
Eso es gracia.
QDTB SIEMPRE.
Lo mejor está por venir.
