¿Y si sí?… El examen del frasquito, ¡Sí o SÍ!

(Segunda parte de “¡Antidoping para todos!”)

Hace unos días, en MARTILLAZOOO!, hablamos del antidoping de la corrupción, de la mentira, de la incongruencia y de la conciencia, hoy dejemos por un momento esos exámenes de lado.

Hablemos del más sencillo, del examen del frasquito. Sí, ese que dura unos cuantos minutos, ese que muchos consideran una simple formalidad.

¿Por qué un aspirante a gobernar o a ocupar un cargo de elección popular, habría de molestarse si la ciudadanía le pide presentar un antidoping?.

Para ingresar a las corporaciones policiacas es un requisito. Si a pilotos, operadores de transporte, personal de seguridad y deportistas de alto rendimiento se les exige demostrar que están en condiciones para desempeñar una responsabilidad… ¿Por qué alguien que pretende gobernar la vida de miles de personas tendría que ser la excepción?

No estamos hablando de un castigo, ni de una persecución. Estamos hablando de confianza. Gobernar u ocupar algún otro puesto donde la ciudadanía tiene la última palabra, exige mucho más que un buen discurso, exige claridad, buen juicio, responsabilidad. Los ciudadanos tienen derecho a saber que quien solicita su voto está física y mentalmente en condiciones de asumir una responsabilidad de ese tamaño.

Algunos dirán que exageramos, otros dirán que es una ocurrencia, la verdadera y muy importante pregunta es esta: ¿Qué tendría que temer alguien que está completamente limpio?

Quien no tiene nada que ocultar, difícilmente se incomoda por una prueba, al contrario, la presenta, la aprueba y sigue adelante, así de sencillo.

Lo curioso es que, en “la polaca”, muchas veces se habla de transparencia, siempre y cuando no toque a quien pronuncia el discurso. Ya es momento de dejar de confiar únicamente en las palabras y empezar a confiar también en los hechos. Sabemos que la confianza no se exige, se demuestra.

Un pequeño frasco nunca debería convertirse en un problema para quien aspira a dirigir el destino de una ciudad, un estado o un país, para quien aspira a ocupar un puesto de elección popular.

Martillazooo final

En la primera parte dijimos que el examen más difícil era el de la honestidad, la congruencia y la conciencia, lo seguimos sosteniendo.

Antes de llegar a ese examen, hay uno mucho más sencillo: el del frasquito. Si alguien no logra aprobar el examen político frente a la ciudadanía, por lo menos debería aprobar el examen del frasquito.

“EL QUE NADA DEBE, NADA TEME”… ¿Así o más claro?, como dijo mi abuela!

Los aspirantes, todos sin excepción, no deberían molestarse por entregar una muestra, deberían sentirse orgullosos de demostrar que está en condiciones de poder hacerlo.

El que entendió, entendió!… Los demás que busquen al Chapulín colorado para que les de otro refrán que les acomode mejor, y si no lo encuentran, que se hagan a un lado de una vez.

P.D. El examen debe ser de sorpresa… UPS!

MARTILLAZOOO!

QDTB SIEMPRE y recuerda que lo mejor está por venir!

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