¡Antidoping para todos!

Cuentan que hace muchos años, cuando un reino estaba a punto de elegir al hombre que dirigiría a todo un pueblo, el rey reunió a quienes aspiraban a quedarse con la corona. Había guerreros con fama de valientes, hombres con muchos años de experiencia, otros que presumían ser los más inteligentes y algunos más que aseguraban conocer mejor que nadie las necesidades de la gente. Todos hablaban bonito, todos prometían un futuro mejor, todos estaban convencidos de que eran la mejor opción.

Llegó el día de la decisión y los aspirantes entraron al gran salón imaginando que serían evaluados por sus discursos, por las batallas que habían ganado o por los aplausos que habían recibido durante el camino. Sin embargo, el rey hizo algo que nadie esperaba, colocó sobre una mesa un pequeño frasco de vidrio y dijo con toda tranquilidad: Antes de pensar en gobernar un reino, todos pasarán por un antidoping.

El salón quedó completamente en silencio, algunos sonrieron como si aquello fuera una broma y hasta pensaron en retirarse de una vez, otros cruzaron miradas, uno que otro hasta respiró con alivio, después de todo, pensaron que una prueba de ese tipo no representaba mayor problema.

El rey apenas comenzaba, los observó uno por uno y agregó: No se confundan, ese será el examen más fácil de todos.

Ahora viene el verdaderamente importante, los aspirantes dejaron de sonreír. Entonces el rey continuó, también pasarán por el antidoping de la corrupción, nadie dijo una palabra. Después vendrá el antidoping de la mentira, las miradas comenzaron a bajar. Luego el antidoping de la soberbia, el de las promesas que nunca pensaban cumplir, el del abuso del poder, el de la traición, el de los favores escondidos, el del dinero que nadie puede explicar, el de la incongruencia, y finalmente, el antidoping de la conciencia.

Aquellas palabras pesaron mucho más que cualquier espada.

Uno de los aspirantes, que minutos antes sonreía con seguridad, levantó la mano y preguntó con voz temblorosa: Majestad… ¿de verdad existe alguien capaz de salir limpio de todas esas pruebas? El rey guardó silencio unos segundos y respondió: Muy pocos, casi ninguno, por eso hay tan pocos buenos gobernantes.

Desde aquel día, cuentan que muchos dejaron de preocuparse por ganar la corona y comenzaron a preocuparse por aquello que realmente cargaban sobre los hombros, porque entendieron que cualquiera puede aprender a pronunciar un buen discurso, cualquiera puede llenar una plaza, cualquiera puede tomarse una fotografía rodeado de gente.

Lo verdaderamente difícil es llegar al poder sin cargar un pasado que tarde o temprano termine alcanzándote.

Martillazooo final

Cada vez que inicia un proceso electoral aparecen decenas de aspirantes diciendo que están listos para gobernar. Todos hablan de experiencia, de capacidad, de cercanía con la gente y de amor por su tierra, y está bien. La democracia necesita escuchar propuestas.

Pero quizá ya es hora de comenzar a pedir algo más.

Sí, también debería existir un antidoping de drogas para toda persona que aspire a gobernar. Quien pretende tomar decisiones que afectan la vida de miles de ciudadanos tendría que demostrar que está física y mentalmente apto para hacerlo.

Pero ese, curiosamente, sería el examen más sencillo.

El verdaderamente complicado sería el otro, el que revisa la honestidad, el que pone bajo la lupa la congruencia, el que busca rastros de corrupción, el que pregunta por los abusos de poder, el que revisa las traiciones, el que investiga los pendientes con la justicia, el que obliga a explicar el patrimonio, el que confronta las promesas con los resultados.

Ese sí pondría a temblar a más de uno, porque una muestra de laboratorio se entrega en unas cuantas horas, pero el expediente de una persona, ese construye durante toda una vida.

El que entendió, entendió! Los demás que sigan preocupándose por el examen del laboratorio. El examen de la historia, ese no lo reprueba el cuerpo, lo reprueba la conciencia.

MARTILLAZOOO!
QDTB SIEMPRE y recuerda que lo mejor está por venir!

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