Lo que parecía una escena sacada de una película de humor negro ocurrió en Kansas, Estados Unidos, donde un hombre de 70 años decidió cometer un robo bancario no por ambición, necesidad económica o adrenalina… sino porque ya no soportaba vivir con su esposa.
Se trata de Lawrence John Ripple, quien en 2016 protagonizó uno de los casos más extraños registrados por autoridades estadounidenses.
De acuerdo con reportes difundidos en medios internacionales, todo comenzó luego de una fuerte discusión matrimonial. Tras el pleito, Lawrence salió de su casa y se dirigió al Bank of Labor, ubicado en Kansas City.
Al llegar al banco, el hombre entregó una nota a la cajera donde advertía que tenía un arma y exigía dinero en efectivo. La empleada le entregó alrededor de 3 mil dólares, sin embargo, el sujeto nunca intentó escapar.
Por el contrario, tomó asiento dentro del mismo banco y esperó tranquilamente la llegada de la policía.
Cuando los agentes arribaron al lugar, Lawrence se entregó sin resistencia y confesó inmediatamente el motivo detrás del robo. Según su propia declaración, prefería estar en prisión antes que continuar viviendo en su casa.
El caso rápidamente llamó la atención debido a la insólita sinceridad del acusado y al trasfondo personal detrás del crimen.
Sin embargo, la historia tomó un giro todavía más irónico cuando el juez dictó sentencia. En lugar de enviarlo a prisión federal, las autoridades determinaron imponerle seis meses de arresto domiciliario.
Es decir, Lawrence terminó obligado a permanecer encerrado justamente en el lugar del que intentaba escapar.
Además del arresto en casa, el tribunal ordenó servicio comunitario, una multa económica y una carta de disculpa dirigida al banco.
El caso quedó marcado como una de las historias criminales más extrañas e irónicas registradas en Estados Unidos, donde un intento desesperado de fuga terminó convirtiéndose en el castigo exacto que el acusado más temía.
Fuente: NBC News
