Salud.– La idea de “beber agua solo cuando tengas sed” podría no ser tan efectiva como durante años se creyó. Diversos estudios científicos señalan que cuando una persona comienza a sentir sed, el cuerpo ya presenta un grado de deshidratación que puede afectar funciones cognitivas y físicas.
Investigaciones encabezadas por Lawrence Armstrong, de la Universidad de Connecticut, encontraron que incluso niveles leves de deshidratación —alrededor del 1.5% al 2% de pérdida de agua corporal— pueden impactar la concentración, la memoria de trabajo y el tiempo de reacción.
De acuerdo con el estudio publicado en 2012, personas con deshidratación leve cometieron más errores en pruebas de concentración y reportaron mayores síntomas de fatiga y agotamiento mental.
Los investigadores también observaron diferencias entre hombres y mujeres ante el mismo nivel de deshidratación: en mujeres se detectó una mayor sensibilidad cognitiva, mientras que en hombres predominó el aumento de fatiga muscular.
Especialistas explican que la sed funciona más como un mecanismo de alarma que como un sistema preventivo, ya que evolutivamente el cuerpo humano reaccionaba cuando la pérdida de agua comenzaba a representar un riesgo importante para la supervivencia.
Actualmente, factores como el aire acondicionado, largas jornadas frente a pantallas y ambientes cerrados pueden favorecer una deshidratación gradual sin que las personas lo perciban de inmediato.
Entre las recomendaciones más comunes para mantener una hidratación adecuada destacan:
- Mantener un consumo constante de agua durante el día
- Observar el color de la orina como indicador básico de hidratación
- Consumir líquidos antes de sentir sed intensa
- Incorporar minerales y electrolitos de manera equilibrada
También se ha popularizado el consumo de agua con limón y pequeñas cantidades de sal mineral como apoyo para la hidratación, aunque especialistas recomiendan mantener balance y moderación, especialmente en personas con hipertensión o problemas renales.
El estudio de Armstrong continúa siendo una de las referencias más citadas sobre los efectos cognitivos de la deshidratación leve.
