Vida Saludable.– La Schisandra chinensis, una baya originaria del noreste de Asia utilizada durante siglos en la medicina tradicional oriental, vuelve a llamar la atención de investigadores debido a sus posibles efectos sobre el estrés oxidativo y la resiliencia celular.
Conocida como “la baya de los cinco sabores”, este fruto recibe ese nombre porque combina simultáneamente sabores dulce, salado, amargo, picante y ácido, una característica poco común en la naturaleza.
De acuerdo con estudios recientes, el principal interés científico se centra en sus lignanos, compuestos vegetales que podrían activar mecanismos celulares relacionados con la protección antioxidante del organismo.
Investigadores señalan que estos compuestos estimulan el factor de transcripción Nrf2, considerado una especie de “interruptor biológico” encargado de activar defensas antioxidantes internas dentro de las células.
A diferencia de algunos suplementos antioxidantes tradicionales, este mecanismo no aporta antioxidantes externos de forma directa, sino que estimula al propio cuerpo para producir sustancias protectoras como el glutatión.
Especialistas estudian actualmente el posible impacto de este proceso en tejidos como:
- Hígado
- Riñones
- Sistema nervioso
Un estudio publicado en 2025 también observó posibles efectos relacionados con la microbiota intestinal y el metabolismo del triptófano, especialmente en protección celular frente a carga tóxica ambiental.
Tradicionalmente, la Schisandra chinensis suele consumirse mediante infusiones elaboradas con las bayas secas en agua caliente.
Sin embargo, expertos aclaran que las investigaciones continúan en desarrollo y que este tipo de productos no sustituyen tratamientos médicos ni deben considerarse soluciones milagro.
Fuente científica: Chi YY et al., 2025 (PMID 40896512)
