Cuando la bendición de Dios llega sin robarte la paz

“Porque ciertamente allí será Jehová para con nosotros fuerte, lugar de ríos, de arroyos muy anchos, por el cual no andará galera de remos, ni por él pasará gran nave.” Isaías 33:21

Hay bendiciones que todos deseamos: prosperidad, salud, oportunidades, tranquilidad, éxito, crecimiento, reconocimiento y puertas abiertas.

Y no está mal pedirlas.

Pero el versículo de hoy nos lleva un poco más profundo. Isaías utiliza la imagen de grandes ríos, símbolo de abundancia y seguridad, pero añade algo extraordinario: por esas aguas no navegarán las embarcaciones que representan amenaza.

Es como si Dios dijera: puedo darte abundancia sin permitir que aquello que recibas termine convirtiéndose en tu enemigo.

Porque no toda abundancia necesariamente produce paz.

Puedes tener más dinero y vivir más preocupado.

Puedes alcanzar una posición importante y comenzar a depender del reconocimiento.

Puedes conseguir aquello que tanto pediste y terminar alejándote de quien te permitió alcanzarlo.

Puedes crecer tanto hacia afuera que, sin darte cuenta, comiences a disminuir por dentro.

Por eso quizá existe una oración todavía más importante que pedir simplemente una bendición:

“SEÑOR, BENDÍCEME, PERO NO PERMITAS QUE TU BENDICIÓN ME ALEJE DE TI.”

Si llega prosperidad, dame humildad.

Si llega reconocimiento, recuérdame de dónde vengo.

Si llega autoridad, enséñame a utilizarla para servir.

Si llega abundancia, dame un corazón generoso.

Si llega éxito, no permitas que crea que todo fue únicamente por mis fuerzas.

Si llega una temporada de tranquilidad, que nunca deje de buscarte como lo hacía durante la tormenta.

Porque muchas veces somos excelentes buscando a Dios en la necesidad y podemos volvernos distraídos cuando todo comienza a marchar bien.

NO SOLAMENTE NECESITAMOS FE PARA ATRAVESAR LOS TIEMPOS DIFÍCILES. TAMBIÉN NECESITAMOS SABIDURÍA PARA ADMINISTRAR LOS TIEMPOS BUENOS.

El problema nunca está necesariamente en tener.

Está en aquello que comienza a suceder dentro del corazón cuando tenemos.

El dinero puede convertirse en herramienta o dueño.

El reconocimiento puede convertirse en oportunidad o alimento para el ego.

El poder puede utilizarse para servir o para sentirse superior.

Incluso una respuesta de Dios puede terminar ocupando el lugar de Dios si dejamos de cuidar nuestro corazón.

Por eso Isaías presenta una imagen tan hermosa: ríos anchos, pero sin barcos enemigos.

Abundancia con seguridad.

Bendición sin destrucción.

Crecimiento sin perder el rumbo.

Éxito sin perder la humildad.

Y sobre todo, Dios permaneciendo en medio de todo.

LA MAYOR BENDICIÓN NO ES TENER LOS RÍOS. ES TENER A DIOS EN MEDIO DE ELLOS.

Quizá hoy estás pidiendo crecimiento para tu negocio, una oportunidad profesional, estabilidad económica, salud, una relación, un proyecto o alguna puerta que llevas mucho tiempo esperando.

Sigue pidiéndola.

Pero pide también tener el carácter necesario para recibirla.

Porque algunas bendiciones necesitan manos preparadas para administrarlas y corazones suficientemente maduros para no convertirse en esclavos de ellas.

Que nunca lleguemos tan lejos que olvidemos quién abrió el camino.

Que nunca tengamos tanto que dejemos de agradecer.

Que nunca recibamos tantos aplausos que olvidemos escuchar la voz de Dios.

Que nunca alcancemos una posición desde la cual comencemos a mirar hacia abajo a quienes todavía están luchando.

Y que si algún día tenemos mucho más de lo que necesitamos, recordemos que quizá Dios puso abundancia en nuestras manos para que también pudiéramos convertirnos en bendición para alguien más.

ORACIÓN

Señor, gracias por todo lo que has puesto en mi vida y también por aquello que todavía estoy esperando. Si llegan nuevas oportunidades, prosperidad, salud, reconocimiento o crecimiento, dame la sabiduría para administrarlos correctamente. No permitas que ninguna bendición ocupe Tu lugar en mi corazón. Guárdame del orgullo, de la autosuficiencia y de olvidar de dónde viene todo lo bueno. Dame abundancia si está dentro de Tu voluntad, pero sobre todo dame un corazón que permanezca cerca de Ti, tanto en la necesidad como en la prosperidad. En el nombre de Jesús. Amén.

SEÑOR, NO SOLAMENTE TE PIDO QUE ENSANCHES MIS RÍOS; TE PIDO QUE CUIDES MI CORAZÓN CUANDO LLEGUE LA ABUNDANCIA. QUE NUNCA TENGA TANTO QUE TERMINE OLVIDANDO QUE MI MAYOR RIQUEZA SIEMPRE SERÁS TÚ.

QDTB SIEMPRE.
Lo mejor está por venir.

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