31
Oct
Durante la guerra de Vietnam, el marinero estadounidense Douglas Hegdahl fue capturado y enviado a la infame prisión de Hanoi Hilton. Lo que nadie imaginaba es que su aparente torpeza sería su mayor arma. Hegdahl decidió hacerse pasar por un hombre ingenuo y despistado. Sus captores lo apodaron “El Idiota”, y convencidos de que no representaba peligro, le permitieron moverse con relativa libertad dentro del campo. Fue entonces cuando comenzó su silenciosa resistencia. Mientras fingía tropiezos y torpeza, saboteaba discretamente los vehículos enemigos, echando polvo y arena en los tanques de combustible. Pero su hazaña más impresionante fue invisible: memorizó…
