La mayoría de los suplementos de calcio comerciales se elaboran a partir de piedra caliza, un material inorgánico que el cuerpo humano tiene dificultad para asimilar de forma eficiente. En contraste, la cáscara de huevo es una fuente biogénica de calcio, es decir, creada por la vida y compatible con los procesos biológicos del organismo.
Este enfoque fue defendido por el investigador y fisiólogo Ray Peat, quien señaló que el calcio proveniente de la cáscara de huevo contiene no solo carbonato de calcio, sino también trazas naturales de magnesio y estroncio, además de una matriz proteica que facilita su absorción y reduce el riesgo de depósitos indeseables en tejidos como las arterias.
Diversos estudios han analizado el potencial de la cáscara de huevo como suplemento mineral, destacando su biodisponibilidad y su posible utilidad en la prevención y tratamiento de la pérdida ósea, particularmente en adultos mayores.
Protocolo casero de preparación
Especialistas en nutrición funcional han difundido un método doméstico para aprovechar este recurso de forma segura:
- Recolección: Guardar cáscaras de huevos, preferentemente orgánicos
- Hervido: Hervirlas durante 10 minutos para eliminar bacterias
- Secado: Dejar secar al aire o en horno a baja temperatura
- Molienda: Pulverizar en un molinillo hasta obtener un polvo muy fino
Un paso clave es mezclar media cucharadita del polvo con jugo de limón. La reacción efervescente transforma el carbonato de calcio en citrato de calcio, una forma más fácil de digerir y absorber. Esta mezcla suele recomendarse junto con los alimentos.
Especialistas subrayan que, aunque se trata de una práctica difundida en la nutrición alternativa, cualquier suplementación debe considerarse como complemento y no sustituir la orientación médica, especialmente en personas con enfermedades renales o metabólicas.
📚 Fuente científica: Clinical Interventions in Aging,
“Eggshell calcium in the prevention and treatment of osteoporosis”.
