Chihuahua sigue siendo brava… y no se conquista con acarreos ni discursos de CDMX

La marcha de Morena este fin de semana en Chihuahua dejó mucho más que fotos, discursos y consignas, dejó algo mucho más importante: enseñó oficialmente que la batalla política para Morena rumbo al 2027 ya está en trámite, aunque todavía muchos quieran fingir que no.

Siendo completamente sinceros, aquello no fue solamente una movilización “por la soberanía nacional”, tampoco fue únicamente una protesta contra Maru Campos. Lo que realmente vimos fue un ensayo general de guerra política en territorio panista.

Morena llegó con todo: dirigencia nacional, operadores, discurso patriótico, narrativa anti-PAN, movilización estatal, presencia mediática, figuras nacionales y sobre todo aspirantes adelantados disfrazados de movimiento.

Aquí hay que decir las cosas como son: Andrea Chávez no marchó solamente como senadora, Andrea marchó como proyecto político rumbo al 2027, y Cruz Pérez Cuéllar tampoco apareció únicamente por solidaridad partidista, también hubo lectura estatal, posicionamiento, medición de músculo, señales internas y fotografía de grupo.

Siendo todavía más sinceros, aquello por momentos se sintió menos como una marcha de protesta y más como una expo política adelantada rumbo al 2027. Demasiados grupos midiéndose, demasiados operadores contando gente, demasiadas sonrisas de campaña y demasiados perfiles queriendo salir en la foto correcta.

Mientras el discurso hablaba de soberanía nacional, muchos de los que iban arriba del templete en realidad traían otra cosa en la cabeza: encuestas, estructuras, candidaturas y poder político. Esto es justamente la parte más interesante de todo.

La marcha sirvió para medir quién trae calle, quién trae estructura y quién realmente puede mover gente en Chihuahua cuando Morena pone toda la maquinaria nacional detrás. También dejó una realidad bastante incómoda: mucho ruido nacional, aunque todavía sin una sensación absoluta de dominio político sobre Chihuahua.

Chihuahua no es una plaza sencilla, aquí las narrativas nacionales no siempre aterrizan igual, aquí no basta con traer discursos de soberanía, consignas patrióticas y figuras de la 4T para automáticamente conquistar el ánimo político del estado. Y eso, vaya que se notó.

Por más que Morena intentó vender la movilización como una demostración histórica de fuerza, la percepción pública terminó completamente dividida. Unos hablaron de miles y miles de asistentes, otros dijeron que el evento quedó lejos de las expectativas que el propio movimiento traía internamente.

Hay que decirlo, cuando la discusión después de una marcha termina girando alrededor de si realmente llenaste o no, significa que el golpe político no fue tan contundente como esperabas. Una movilización verdaderamente demoledora no deja dudas, impone percepción, aplasta narrativas, domina conversación pública.

Y aquí no pasó completamente lo anterior, más bien quedó una sensación extraña: Morena enseñó poder de movilización, pero también dejó claro que todavía necesita mucho más para dominar emocionalmente el tablero político chihuahuense.

Llenar una avenida es una cosa, llenar el ánimo político del estado es otra completamente distinta. Pero ojo, esto tampoco significa automáticamente que Morena salió mal parado, la marcha sí dejó señales importantes:

Primero: el movimiento ya decidió convertir a Chihuahua en prioridad nacional rumbo al 2027.

Segundo: Andrea Chávez ya está siendo impulsada mucho más allá del papel de senadora. Lo de este fin de semana pareció más arranque de proyecto estatal que simple activismo legislativo. Y Cruz no anda muy lejos de esto que digamos.

Tercero: Morena quiere construir la narrativa de que el PAN representa desgaste, soberbia y pérdida de control institucional en Chihuahua.

El problema es que mientras Morena intenta venderse como “el nuevo movimiento”, cada vez más figuras recicladas, grupos viejos y operadores tradicionales empiezan a acomodarse alrededor del proyecto, lo que hace que Chihuahua vuelve a entrar en modo desconfiado.

Este estado históricamente castiga mucho cuando siente que solamente le están cambiando el color a los mismos grupos políticos de siempre, también cuando siente que la política viene demasiado producida desde el centro del país. Y como dice el dicho “aunque la mona se vista de seda, mona se queda”

Una cosa es conectar con Chihuahua y otra muy distinta es venir a montar un espectáculo nacional pensando que automáticamente la plaza se va a entregar sola.

El verdadero reto de Morena no es llenar plazas, el verdadero reto es convencer que no se está convirtiendo poco a poco en aquello mismo que durante años criticó. Mientras eso ocurre, el PAN tampoco puede dormirse.

Aunque Morena todavía no domina completamente Chihuahua, sí dejó algo clarísimo este fin de semana: la maquinaria nacional ya puso los ojos encima del estado y el 2027 ya empezó, aunque oficialmente nadie quiera aceptarlo.

Lo más interesante es que la marcha terminó exhibiendo las debilidades de TODOS al mismo tiempo. El PAN ya no trae la comodidad política de antes. El PRI prácticamente pelea por sobrevivir. Morena, aunque viene creciendo fuerte, todavía no logra convertirse automáticamente en dueño absoluto de la plaza.

La elección que viene podría terminar siendo una de las más salvajes que haya vivido Chihuahua en muchísimos años. Ya no hay un partido verdaderamente invencible. pero tampoco hay uno que pueda confiarse.

Martillazooo final

La marcha de Morena dejó algo muy claro: el 2027 ya arrancó.

Pero también dejó otra verdad todavía más pesada: Morena llenó una avenida, pero Chihuahua dejó claro que en este estado siguen mandando los chihuahuenses, no las narrativas importadas desde la capital.

Aquí la gente podrá escuchar discursos, ver movilizaciones y aguantar campañas eternas, pero al final termina decidiendo algo mucho más simple: quién realmente le genera esperanza y quién solamente le está vendiendo espectáculo político disfrazado de cambio.

MARTILLAZOOO!

QDTB SIEMPRE y recuerda que lo mejor está por venir!

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