La bendición ya está dada… aunque algunos sigan calentando brazo

En la capital de Chihuahua la “polaca” ya empezó a parecerse demasiado a esos juegos de beisbol donde el marcador cambia más rápido en la pantalla que en el terreno, no precisamente porque la ciudadanía ande cambiando de opinión cada tres días, sino porque hay movimientos que se sienten naturales, pero también existen otros tan perfectamente acomodados que terminan levantando más sospechas que aplausos.

Lo que está ocurriendo ahorita dentro de la carrera rumbo a la alcaldía de Chihuahua empieza a entrar justamente en esa categoría.

Durante meses, en la mayoría de las encuestas telefónicas, siempre aparecía prácticamente el mismo personaje encabezándolas. Entrevista tras entrevista, medición tras medición, parecía existir una constante sobre quién llevaba ventaja dentro del juego político rumbo a Chihuahua capital. Hasta que de repente dejó de aparecer en la gran mayoría de todas.

Fue precisamente, en esto último, cuando el tema empezó a moverse de manera bastante curiosa.

De pronto, según la encuestadora de turno, comenzaron a subir y bajar posiciones Rafa Loera, Manque Granados, Alan Falomir y Alfredo Chávez. En algunas mediciones uno aparece arriba, en otras cambia el orden, en otras surge un nuevo competitivo y en otras más pareciera que el line up completo se acomoda dependiendo del momento político.

Mientras tanto, hay un detalle que empezó a llamar muchísimo la atención dentro del ambiente político: Santiago de la Peña permanece constantemente en la pelea. Sin brincos espectaculares, sin apariciones mágicas, sin desaparecer del radar. Simplemente constante.

Aquí es donde nos metemos a la verdadera lectura política. Una cosa es medir percepción y otra muy distinta es construirla.

Las encuestas telefónicas llevan tiempo provocando más dudas que certezas y no por el simple hecho de existir, sino porque muchas veces parecen funcionar más como herramientas de instalación política que como radiografías reales del momento ciudadano. Esto la clase política lo entiende perfectamente.

Las encuestas también mandan mensajes internos: este ya cayó, este va subiendo, este ya entró al juego, este es competitivo, este trae respaldo, este es el nuevo favorito. Son parte de la guerra psicológica del poder.

Por eso empieza a sentirse tan extraña la manera tan ordenada en que ciertos espacios parecen redistribuirse cuando alguien sale del juego. Si un perfil desaparece y automáticamente otros comienzan a repartirse reflectores, narrativa y posiciones dependiendo de cada encuesta, la percepción pública inevitablemente empieza a preguntarse si realmente estamos viendo cambios ciudadanos o simples acomodos internos disfrazados de medición. Por eso, el ambiente político empieza a ponerse todavía más interesante.

Mientras públicamente varios siguen calentando brazo, haciendo entrevistas y esperando “la gran oportunidad”, en corto hay quienes aseguran que el juego importante ya trae marcador adelantado.

Sí, todavía hay algunos esperando un milagro político. Lo curioso es que dentro de ciertos grupos ya se comenta que el milagro hace rato cayó del cielo y hasta trae destinatario.

Últimamente las señales internas, las mesas privadas, el músculo político, los eventos llenos y ciertos movimientos silenciosos pesan muchísimo más que cualquier encuesta telefónica. Una encuesta puede regalarte titulares pero no necesariamente te llena un salón, no te construye estructura y mucho menos te garantiza operación real cuando llegue la hora buena.

La política verdadera de Chihuahua históricamente se termina acomodando en otro lado: en relaciones, estructuras, acuerdos internos, percepción de viabilidad y lectura de poder. Y claro, es donde realmente se decide quién entra fuerte al diamante.

Algunos aparecen o desaparecen dependiendo de la encuesta de la semana, otros parecen estar construyendo algo bastante más delicado: sensación de inevitabilidad.

Cuando determinados grupos empiezan a sentir que un proyecto ya trae bendición interna, automáticamente cambian los movimientos: empiezan acercamientos, se acomodan operadores, se reorganizan lealtades y varios comienzan a cuidar no quedarse fuera de la fotografía final.

Martillazooo final

Todavía hay quienes siguen esperando que caiga un milagro del cielo, lo curioso es que dentro del estadio varios juran que la bendición ya fue entregada hace rato.

Pero mejor no diremos para quién fue el home run celestial porque luego se nos enojan Rafa, Manque, Alfredo, el Cabrito y uno que otro que sigue practicando swing frente al espejo.

Ah perdón, eso todavía no se podía decir.

El que entendió, entendió

MARTILLAZOOO!

QDTB SIEMPRE y recuerda que lo mejor está por venir

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