El gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, solicitó licencia temporal a su cargo en medio de acusaciones provenientes de Estados Unidos que lo vinculan, junto a otros funcionarios, con presuntos nexos con el narcotráfico.
En un mensaje difundido desde Palacio de Gobierno, el mandatario aseguró que su decisión busca facilitar las investigaciones y evitar afectar al movimiento político al que pertenece. Sostuvo que las acusaciones en su contra son “falsas y dolosas”, además de carecer de sustento.
De acuerdo con los señalamientos, que provienen de la Fiscalía Federal del Distrito Sur de Nueva York, Rocha Moya habría participado en presuntas redes de colaboración con el Cártel de Sinaloa, facilitando el tráfico de drogas hacia territorio estadounidense a cambio de protección institucional y beneficios políticos.
El gobernador, identificado como cercano al expresidente Andrés Manuel López Obrador, reiteró que tiene la conciencia tranquila y que su trayectoria respalda su postura frente a las acusaciones.
En paralelo, el alcalde de Culiacán, Juan de Dios Gámez Mendívil, también solicitó licencia a su cargo durante una sesión de cabildo, en medio del mismo contexto de presión política y judicial.
Tras su salida, Ana Miriam Ramos Villarreal rindió protesta como alcaldesa provisional en sesión extraordinaria, asumiendo funciones en un escenario marcado por la incertidumbre.
Las acusaciones que pesan sobre ambos funcionarios forman parte de una investigación presentada en Estados Unidos, donde se señala la presunta existencia de una red de colaboración entre autoridades y el crimen organizado.
El caso abre un nuevo capítulo en la relación bilateral en materia de seguridad y podría generar implicaciones políticas de alto impacto en el escenario nacional.
