“Pues está escrito: Destruiré la sabiduría de los sabios, y desecharé el entendimiento de los entendidos.”
1 Corintios 1:19
Vivimos en un mundo donde pareciera que todo necesita una explicación. Queremos entenderlo todo, anticiparnos a todo, encontrar respuestas para todo. Admiramos el conocimiento, la preparación y la inteligencia, y ciertamente son herramientas valiosas. Pero la Palabra de hoy nos recuerda algo fundamental: ninguna sabiduría humana está por encima de Dios.
Podemos hacer cálculos perfectos y aun así equivocarnos. Podemos diseñar grandes planes y descubrir que la vida tomó otro camino. Podemos escuchar a quienes parecen tener todas las respuestas y comprobar después que tampoco podían verlo todo.
Dios sí.
Pablo escribió estas palabras en un contexto donde la sabiduría humana podía convertirse en motivo de orgullo. Frente a ella estaba el mensaje de la cruz, que para muchos parecía absurdo, pero que manifestaba el poder de Dios.
Y más de dos mil años después, el Evangelio sigue en pie.
Han cambiado imperios, filosofías, culturas y generaciones. Han aparecido innumerables ideas que prometieron tener la explicación definitiva de la existencia humana. Sin embargo, la Palabra de Dios permanece.
Esto no significa despreciar el conocimiento ni dejar de prepararnos. Significa entender su lugar.
Estudia.
Prepárate.
Aprende.
Escucha buenos consejos.
Rodéate de personas capaces.
Pero jamás permitas que la inteligencia humana sustituya la dirección de Dios.
Hay momentos en los que nuestros números dirán que no se puede, las circunstancias parecerán cerradas y la lógica nos advertirá que ya no existe camino.
Es ahí donde la fe nos recuerda:
Dios no está limitado por aquello que nosotros alcanzamos a comprender.
Quizá hoy estés tratando de entender por qué algo no salió como esperabas. Tal vez hiciste planes, buscaste consejo, analizaste todas las posibilidades y aun así las cosas tomaron otro rumbo.
No necesariamente significa que todo terminó.
Puede significar que Dios todavía está escribiendo una parte de la historia que tú no alcanzas a ver.
No necesitamos comprender cada movimiento de Dios para confiar en Él.
Nuestra inteligencia tiene límites.
Nuestra visión tiene límites.
Nuestros planes tienen límites.
DIOS NO.
Por eso comienza este día haciendo tu parte con responsabilidad, pero dejando espacio para que Dios haga la Suya.
Oración
Señor, gracias por la inteligencia y las capacidades que me has dado. Ayúdame a utilizarlas con humildad y nunca creer que puedo caminar sin Ti. Cuando no comprenda lo que sucede, dame fe para confiar. Cuando mis planes fallen, dame sabiduría para escuchar Tu dirección. Que nunca ponga mi confianza únicamente en mi propio entendimiento, sino que aprenda a caminar tomado de Tu mano. En el nombre de Jesús. Amén.
LA SABIDURÍA DEL HOMBRE TIENE LÍMITES. LA DE DIOS NO.
QDTB SIEMPRE.
Lo mejor está por venir.
