Maru y el juego de las sillas… ¡Cuando pare la música no todos se van a sentar!

¿Se acuerdan del juego de las sillas?

Aquel donde ponían varias sillas en círculo, comenzaba la música y todos daban vueltas alrededor esperando el momento exacto para sentarse. Mientras sonaba la canción había risas, empujones, confianza y hasta alguno que otro se daba el lujo de bailar. El problema llegaba cuando alguien apagaba la música, se acababa la fiesta, todos corrían por una silla y siempre había uno que terminaba parado, viendo cómo los demás ya estaban cómodamente sentados.

Luego quitaban otra silla, volvía la música, otra vuelta, otro eliminado, así hasta que quedaba uno.

Algo parecido parece estar ocurriendo dentro del PAN de Chihuahua rumbo a las próximas elecciones.

La música todavía está sonando y alrededor de las sillas hay aspirantes caminando como si aquello fuera fiesta de quince años. Ya lo hemos dicho, pero es necesario repetirlo: unos recorren colonias, otros organizan reuniones, algunos se toman fotografías, otros enseñan músculo y no falta el que hasta empieza a caminar como candidato cuando todavía ni invitación tiene.

Todos dan vueltas, todos hacen cuentas, todos buscan su silla, pero hay un pequeño detalle que algunos parecen olvidar: La música no la controlan ellos.

En los últimos días comenzaron a escucharse algunas notas bastante interesantes.

Llegó el mensaje para Gilberto Loya. La gobernadora Maru Campos reconoció públicamente el trabajo realizado al frente de Seguridad Pública y dejó claro que espera que continúe cumpliendo esa responsabilidad hasta el final de su administración. Bonitas palabras, reconocimiento, confianza, espaldarazo.

En “la polaca” las palabras también se leen entre líneas. Si uno de los nombres que había sonado con fuerza para buscar la candidatura a gobernador recibe el mensaje de que se le quiere trabajando hasta el último día del sexenio, más de uno volteó inmediatamente hacia otro y ahí estaba Marco Bonilla, sentado tranquilamente, ya con su silla.

No hace falta declarar ganador a nadie ni sacar todavía las matracas, falta mucho camino. Lo que es una realidad es que, si uno de los competidores fuertes parece recibir indicaciones de permanecer en su responsabilidad hasta el final, la silla grande empieza a verse un poquito menos disputada.

Tsssssssss.

Perdón, ese sonido pertenece al MARTILLAZOOO pasado, el de El asesor, el aspirante y la dinamita… ¡Tú dale, todavía queda mucha mecha! Tssssssss.

Aquí seguimos con la música, luego vino otra melodía:  Maru habló de algo que en “la polaca” existe algo que pesa mucho más que cualquier encuesta: LA CONFIANZA. Y habló también de la traición. De aquellos que llegan a un gobierno, reciben una responsabilidad y después terminan anteponiendo proyectos o intereses personales. No dio una lista. No pasó asistencia. No dijo: —Fulano, mengano y perengano.

Como suele suceder cuando alguien avienta un saco en medio del cuarto… rápidamente comienzan todos a buscar a quién le queda.

Las interpretaciones no tardaron, los nombres de César Jáuregui y Rafa Loera comenzaron a aparecer en la conversación pública y en distintos espacios políticos. ¿Que si el mensaje era para ellos? Eso tendrá que responderlo quien lanzó el mensaje.

Aquí no vamos a ponerle nombre a una pedrada que salió sin destinatario escrito, tampoco somos nuevos. Si desde Palacio se habla de confianza, lealtad, proyectos personales y gente que dejó el gabinete… las orejas empiezan a zumbar solitas.

Lo que no podemos dejar sin mencionar, es que mientras unos intentan averiguar si todavía tienen silla, en otra parte de la fiesta hubo pastel. Solo diremos que hace poco Santiago de la Peña cumplió años y las fotografías dejaron otra postal política interesante: gente cercana, integrantes del gabinete y la propia gobernadora acompañándolo.

Nada extraordinario, era un cumpleaños. No fue una convención. No le entregaron constancia. No hubo humo blanco, digo, tampoco hay que hacerse tarugos. En “la polaca” hasta la fotografía del pastel se analiza.

Quién llegó. Quién apareció. Quién estuvo cerca. Quién sonrió. Quién abrazó. Y, sobre todo quién no estaba.

Así funciona este oficio, unos reciben reconocimiento para seguir trabajando hasta el final, otros observan cómo aparentemente se despeja un poco el camino, otros escuchan discursos sobre traiciones y empiezan a revisar si todavía conservan invitación a la fiesta. Y alguno aparece rodeado de la familia política soplando las velitas.

¡Qué bonito es el juego de las sillas! Mientras hay música todos son amigos, todos pertenecen al mismo equipo, todos aseguran que respetarán los tiempos, todos dicen que lo importante es la unidad, todos juran que primero está el partido… Pero nomás empieza a bajar el volumen… ¡Agárrense! Llega la hora de los codazos, las llamadas, los grupos, los asesores estrella, las reuniones privadas, las fotografías cuidadosamente acomodadas, las filtraciones, los “yo nunca dije”, los “me sacaron de contexto”. Y hasta los que ayer juraban amor eterno empiezan a buscar si en otra fiesta todavía quedan lugares disponibles, no diré quienes porque se nos pueden enojar César y Rafa… ¡UPS, SE ME CHISPOTIÓ!

Podrás decir que respetarás las reglas cuando tienes una silla enfrente, otra muy distinta es cuando empiezas a sospechar que la tuya ya la quitaron.

Ahora si viene lo verdaderamente interesante: Maru Campos conoce perfectamente el PAN de Chihuahua, conoce a quienes hoy levantan la mano, conoce sus fortalezas, sus debilidades, sus grupos, sus lealtades. También conoce a quienes se desesperan cuando sienten que el tiempo se les viene encima. Es por esto por lo que quizá el error más grande que puede cometer cualquiera de los aspirantes es creer que hacer mucho ruido significa controlar la música.

¡Nooooooo! La música todavía está sonando, que bailen, que recorran, que sonrían, que se midan, que enseñen músculo, que hagan sus cuentas. Todavía hay tiempo. Tarde o temprano alguien va a poner el dedo sobre el botón… ¡CLICK!…  Se acabó la canción, entonces ya no importará quién bailaba más bonito, IMPORTARÁ QUIEN TIENE SILLA, y la verdad ya es un secreto a voces quienes tienen la silla asegurada.

Martillazooo final

El Dos Cero Dos Siete todavía parece lejano, pero dentro del PAN las vueltas alrededor de las sillas comenzaron hace rato. Hoy algunos parecen mejor acomodados, otros empiezan a recibir señales, alguno quizá tendrá que quedarse cuidando la casa hasta que termine el sexenio, otros deberán preguntarse si ciertas palabras sobre confianza y lealtad les quedaron demasiado cerca, por lo pronto… el elegido, perdón, el consentido, perdón, el candidato, perdón de nuevo, el cumpleañero hasta pastel tuvo.

Hay señales que en “la polaca” conviene aprender a leer antes de que deje de sonar la música, cuando deje de sonar ya no habrá discursos, asesores ni vueltas adicionales que alcancen.

¡El que entendió, entendió! Los demás que sigan bailando. Nomás no pierdan de vista las sillas… porque cuando Maru pare la música, esas sillas no van a alcanzar.

MARTILLAZOOO!

QDTB SIEMPRE y recuerda que lo mejor está por venir!

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