“Si Jehová nos quisiera matar, no aceptaría de nuestras manos el holocausto y la ofrenda, ni nos hubiera mostrado todas estas cosas, ni ahora nos habría anunciado esto.” Jueces 13:23
Hay momentos en los que el miedo nos hace interpretar todo de la peor manera.
Eso fue precisamente lo que ocurrió con Manoa. Después de experimentar algo extraordinario con Dios, sintió temor y pensó que morirían. Pero su esposa observó exactamente los mismos acontecimientos y llegó a una conclusión completamente diferente.
En pocas palabras le dijo:
“Si Dios quisiera destruirnos, ¿para qué habría hecho todo esto con nosotros?”
Qué manera tan distinta de mirar la vida.
Muchas veces hacemos exactamente lo contrario. Dios nos ha sostenido, ha abierto caminos, nos ha levantado después de momentos difíciles, nos ha permitido superar cosas que parecían imposibles… y aun así, cuando aparece un nuevo problema, inmediatamente pensamos:
“Ahora sí todo va a salir mal.”
Como si hubiéramos olvidado nuestra propia historia.
A VECES EL MIEDO NOS HACE OLVIDAR TODO LO QUE DIOS YA HIZO POR NOSOTROS.
Por eso, cuando no sepas qué pensar acerca del futuro, mira también hacia atrás.
Recuerda aquella puerta que parecía imposible y terminó abriéndose.
Aquella temporada que pensabas que nunca terminaría.
Ese momento en el que no sabías qué hacer y apareció una salida.
Las veces que caíste y volviste a levantarte.
Las personas que llegaron exactamente cuando las necesitabas.
Las respuestas que quizá no llegaron como querías, pero terminaron llevándote hacia algo mejor.
Todo eso también forma parte de tu historia.
Y aunque recordar la fidelidad pasada de Dios no significa que jamás enfrentaremos nuevas dificultades, sí puede ayudarnos a atravesarlas de otra manera.
NO UTILICES TU PASADO SOLAMENTE PARA RECORDAR TUS HERIDAS. UTILÍZALO TAMBIÉN PARA RECORDAR CUÁNTAS VECES DIOS TE HA SOSTENIDO.
La esposa de Manoa entendió algo importante: lo que Dios había hecho anteriormente era una razón para confiar en lo que todavía faltaba.
Nosotros también necesitamos aprender eso.
Tal vez hoy estás frente a una decisión importante.
Quizá tienes incertidumbre por algo que viene.
Puede existir una preocupación económica, familiar, laboral o personal que no sabes cómo terminará.
No necesitas fingir que no tienes miedo.
Pero tampoco necesitas alimentar el miedo hasta convertirlo en una sentencia.
Detente y recuerda:
Dios ya estuvo contigo en lugares donde pensabas que no podrías continuar.
Y aquí estás.
Eso merece ser recordado.
Además, para el creyente existe una señal todavía mayor de Su amor: Jesús.
La cruz nos recuerda que nuestra relación con Dios no descansa en nuestros méritos, sino en Su gracia.
Por eso, cuando aparezca la duda, no mires únicamente el tamaño del problema.
Mira también las evidencias de la fidelidad de Dios.
No sabemos exactamente cómo se resolverá cada situación.
No sabemos qué puertas se abrirán.
No sabemos cuánto tardará determinada respuesta.
Pero podemos entrar al día de hoy con una certeza:
EL MISMO DIOS QUE ESTUVO PRESENTE EN TU AYER SIGUE SIENDO DIOS EN TU HOY.
Así que cambia la pregunta.
En lugar de pensar solamente:
“¿Y si todo sale mal?”
Pregúntate también:
“¿Y SI DIOS TODAVÍA ESTÁ ESCRIBIENDO ALGO QUE HOY NO PUEDO VER?”
ORACIÓN
Señor, perdóname por las veces en que el miedo me hace olvidar todo lo que ya has hecho en mi vida. Hoy quiero recordar Tu fidelidad, las puertas que has abierto, las veces que me has levantado y los caminos por los que me has acompañado. Cuando aparezca la incertidumbre, ayúdame a no imaginar siempre el peor desenlace. Dame fe para caminar un día a la vez y confianza para poner en Tus manos aquello que todavía no puedo resolver. Que mi pasado sea también testimonio de Tu presencia y que mi futuro permanezca bajo Tu voluntad. En el nombre de Jesús. Amén.
SI DIOS TE SOSTUVO EN AQUELLO QUE ALGUNA VEZ PENSASTE QUE NO PODRÍAS SUPERAR, NO DEJES QUE EL MIEDO TE CONVENZA HOY DE QUE TE HA ABANDONADO. MIRA HACIA ATRÁS, RECUERDA SU FIDELIDAD Y SIGUE CAMINANDO.
QDTB SIEMPRE.
Lo mejor está por venir.
