“Perros viejos, mañas viejas”

En la política, como en el rancho, los dichos existen por algo. Lo que pasa hoy… ya pasó muchas veces antes. Por eso el primer refrán cae como martillo: “Perro viejo no aprende trucos nuevos” y en la política eso se cumple al pie de la letra.

Cuando empiezan a aparecer los mismos operadores de siempre, los mismos que ya pasaron por otros gobiernos, los mismos que ya dejaron pleitos, grillas y problemas… uno entiende que la cosa no pinta bien.

Hay otro dicho que no falla: “Cría fama y échate a dormir.” El que ya salió mal de un gobierno, el que dejó puertas cerradas por donde pasó, el que cargó conflictos en cada oficina… esa fama no se borra con el tiempo y menos cuando le fallas a la que manda.

Se queda pegada como sombra y luego pasa lo que siempre pasa: Los proyectos nuevos, en lugar de rodearse de gente fresca, terminan escuchando a los mismos perros viejos que creen que la política sigue siendo como hace veinte años.

Pero hay otro dicho que también es ley: “Árbol que nace torcido jamás su rama endereza.” Los que aprendieron a operar con pleitos, intrigas, grillas y sobre todo con cara de que “no mata una mosca”,no cambian, solo cambian de escritorio, solo cambian de jefe, solo cambian de oficina. Pero la maña, … esa nunca se va, y es precisamente ahí donde se empiezan a cometer los errores.

En los pueblos también se dice algo muy claro: “El que con lobos anda, a aullar se enseña.” Cuando un proyecto empieza a rodearse de perros viejos, tarde o temprano termina heredando sus pleitos, sus mañas y, aunque traten de ocultarla, también su mala fama. Entonces todo se resume en otro dicho que cualquier abuela entiende: “Más vale solo que mal acompañado.”

En la política muchas veces el problema no es el proyecto, ni el liderazgo, ni las ideas. El problema empieza cuando alguien decide abrir la puerta… y volver a meter a los perros viejos a la cocina. Cuando eso pasa, hay un último dicho que siempre termina cumpliéndose: “El que ya quemó la cocina… no debería volver a prender la estufa.”

Martillazooo final

En la política la experiencia puede ser valiosa, pero cuando esa experiencia viene cargada de pleitos viejos, fama quemada y mañas recicladas, lo único que termina haciendo es contaminar cualquier proyecto nuevo y, de estar en la cima como marcan las encuestas, pasa a una caída estrepitosa.

El consejo es simple y muy mexicano: Si quieres que algo nuevo funcione… no escuches a los que ya lo echaron a perder antes, porque cuando los perros viejos vuelven a la cocina… tarde o temprano se vuelve a quemar la casa.

¿Quién será el perro viejo? Al que le quede el chaleco que se lo ponga. Mi estimado, espero el chisme sea cierto y te deshagas del perro viejo.

P.D. Hay perros viejos que si aportan y suman… pero el perro viejo de este MARTILLAZOOO no. UPS!

MARTILLAZOOO!

QDTB SIEMPRE y recuerda que lo mejor está por venir.

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