Los espectaculares selectivos… El problema no son los anuncios ¿o sí, Alex?

Aquí, en el Estado Grande, rara vez las cosas suceden por casualidad, más aún, cuando de política se trata. Cuando un personaje empieza a sonar más fuerte en el tema político, cuando su nombre comienza a aparecer con mayor frecuencia en el debate público y cuando su presencia empieza a crecer… casi siempre ocurre lo mismo: empiezan las críticas.

La semana pasada el exdirigente estatal del PRI, Alex Domínguez, tomó la majestuosa decisión de cuestionar públicamente al secretario de Seguridad Pública del Estado, Gilberto Loya, por los espectaculares en los que aparece su imagen. Según Domínguez, un funcionario público no debería promoverse de esa manera.

Al escuchar el señalamiento anterior, más de uno recordó un viejo dicho norteño que suele aparecer cuando la política empieza a calentarse: “Cuando el rancho se queda sin ganado… hasta el becerro quiere mandar.”

Hay que ponerle un poco de contexto al asunto. El PRI en Chihuahua atraviesa uno de los momentos más complicados de su historia reciente. Menos posiciones de poder, menor presencia territorial y un peso político muy distinto al que tuvo durante décadas. En este escenario, mantenerse dentro de la conversación pública se vuelve casi una necesidad, hay que sobrevivir.

Dentro de la “Polaca”, desaparecer del debate es el primer paso hacia la irrelevancia, por eso el señalamiento de Alex Domínguez contra Gilberto Loya también ha llamado la atención por otra razón: En el ámbito político estatal el nombre de Loya ha empezado a sonar cada vez más, aunque muchos no lo quieran reconocer y a otros no les guste.

La visibilidad que genera el tema de seguridad, su presencia constante en el debate público y su papel dentro del gobierno estatal han colocado su nombre con mayor fuerza en la conversación política. En otras palabras: su rating político ha subido. Cuando eso ocurre, la política también se mueve. Empiezan los posicionamientos, empiezan los mensajes, empiezan las críticas, y para estas últimas hay que buscar quien las haga.

Hay otro detalle que tampoco puede pasar desapercibido. En sus declaraciones, Domínguez puso como ejemplo de “mesura” al fiscal del estado, César Jáuregui, lo que nos lleva a hacernos una pregunta necesaria ¿Qué tiene que ver Jáuregui en esta discusión?

Si el tema son los espectaculares, la comparación natural tendría que hacerse con quienes también aparecen en ese formato. No es solo un actor el que aparece en espectaculares, también tienen presencia visible figuras políticas como: Marco Bonilla, alcalde de Chihuahua, Cruz Pérez Cuéllar, alcalde de Ciudad Juárez, Jesús Valenciano, alcalde de Delicias, y la lista podría seguir.

Si el problema son los espectaculares… ¿por qué el señalamiento solo apunta a Gilberto Loya? Para responder esta pregunta recordemos otro dicho popular: “Caballo que alcanza gana”, lo demás lo dejamos a consideración del lector. ¡Ups!

Cuando la crítica y los señalamientos no son parejos, el debate deja de parecer un principio y empieza a verse como una crítica selectiva, y estas críticas selectivas casi siempre tienen contexto, al menos en cuestiones políticas. Más aún cuando el tablero político estatal empieza a moverse rumbo a 2027, un año que todavía parece lejano… pero que en los círculos políticos ya comenzó a acomodar piezas.

Por eso cuando los nombres empiezan a sonar, también empiezan los golpes.

Martillazooo final

Si los espectaculares son el problema, que el reclamo sea parejo. Cuando la crítica solo tiene un destinatario, no parece principio, parece guerra política.

En Chihuahua, esa guerra ya empezó a calentarse.

QDTB SIEMPRE y recuerda que lo mejor está por venir.

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