📖 “El que encubre sus pecados no prosperará; mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia.”
Proverbios 28:13
Reconocer nuestros errores no siempre es fácil. Muchas veces resulta más cómodo justificarnos, buscar culpables o convencernos de que aquello que hicimos “no fue para tanto”. Pero Dios nos enseña un camino diferente: reconocer, confesar y cambiar.
Este proverbio no habla solamente de admitir una falta. Dice algo fundamental: “los confiesa y se aparta.” Es decir, el verdadero arrepentimiento también produce una decisión de cambiar de rumbo.
No sirve pedir perdón mientras seguimos haciendo exactamente lo mismo.
Todos fallamos. Todos hemos tomado decisiones equivocadas, dicho palabras que no debimos decir o recorrido caminos que después lamentamos. La diferencia está en qué hacemos cuando Dios nos permite reconocerlo.
Podemos esconderlo detrás del orgullo o podemos acercarnos humildemente al Señor y decir: “Me equivoqué. Perdóname. Ayúdame a cambiar.”
Y ahí aparece una de las palabras más hermosas del versículo: misericordia.
Dios no nos invita a confesar para humillarnos o destruirnos. Nos llama a reconocer nuestras faltas para restaurarnos, limpiarnos y permitirnos comenzar nuevamente.
Quizá hoy sea un buen momento para revisar nuestro corazón. No el de los demás. El nuestro.
¿Hay algo que debemos reconocer?
¿Una actitud que necesitamos abandonar?
¿Una persona a quien debemos pedir perdón?
¿Un hábito del que necesitamos alejarnos?
No lo escondas. Entrégaselo a Dios.
Confesar requiere humildad. Apartarse requiere valentía. Pero la misericordia de Dios hace posible un nuevo comienzo.
🙏 Oración
Señor, examina mi corazón y muéstrame aquello que necesito cambiar. Dame humildad para reconocer mis errores sin justificarme y valentía para apartarme de aquello que me aleja de Ti. Perdona mis faltas, transforma mis pensamientos y ayúdame a caminar cada día conforme a Tu voluntad. Gracias porque Tu misericordia es más grande que mis errores y porque contigo siempre existe la oportunidad de comenzar nuevamente. Amén.
