A 49 días de la explosión que estremeció a la capital, su historia sigue inspirando esperanza.
Han pasado casi siete semanas desde la explosión de una pipa de gas en el Puente de la Concordia, en Iztapalapa, un hecho que marcó a decenas de familias. Pero en medio del dolor, una historia brilla con fuerza: la de Jazlyn Azuleth, una niña de apenas dos años que sobrevivió gracias al amor y al sacrificio de su abuela.
El 10 de septiembre, la tragedia golpeó sin aviso. En cuestión de segundos, el fuego consumió todo a su alrededor. Su abuela, sin pensarlo dos veces, la cubrió con su cuerpo para protegerla de las llamas. Ese acto heroico permitió que Jazlyn sobreviviera, aunque con graves quemaduras en sus manos, pies y cabeza.
Días después, la pequeña fue trasladada desde el Hospital de Pediatría del Siglo XXI hasta el Hospital Shriners for Children en Galveston, Texas, con el apoyo de la Fundación Michou y Mau. Ahí comenzó su nueva batalla: sanar, volver a caminar y recuperar la sonrisa.
A los tres días de su llegada, los médicos lograron extubarla, y una semana más tarde fue dada de alta de cuidados intensivos. Desde entonces, vive junto a su madre en las instalaciones del hospital, donde continúa su proceso de rehabilitación física y emocional.
Jazlyn ha recibido injertos de piel autóloga, tomados de su espalda y piernas, y utiliza prendas de presoterapia que ayudan a su recuperación. Cada jornada incluye terapias físicas, ocupacionales y psicológicas que fortalecen no solo su cuerpo, sino también su espíritu.
La Fundación Michou y Mau compartió recientemente que la pequeña progresa con entusiasmo y valentía, rodeada del cariño de su familia y del equipo médico. “Jazlyn no solo está sanando físicamente, también emocionalmente. Su sonrisa es la prueba de que nunca dejó de luchar”, expresó la organización.
Un ejemplo de fuerza y esperanza
Hoy, Jazlyn se ha convertido en símbolo de resistencia y amor. Su historia demuestra que, incluso después del fuego, siempre hay una oportunidad para renacer.
Desde Galveston, esta pequeña guerrera mexicana continúa inspirando al mundo con la misma luz con la que sobrevivió.
