“Ha dado alimento a los que le temen; para siempre se acordará de su pacto.” Salmo 111:5
Hay temporadas en las que una preocupación comienza a repetirse dentro de nuestra cabeza:
“¿Y si mañana no alcanza?”
¿Y si falta trabajo?
¿Y si el dinero no llega?
¿Y si ese proyecto no funciona?
¿Y si las cosas cambian?
¿Y si aquello con lo que hoy contamos mañana desaparece?
El miedo a que falte algo puede robarnos la tranquilidad incluso antes de que realmente nos falte.
Por eso el Salmo 111 nos invita hoy a recordar algo fundamental:
DIOS NO SE OLVIDA DE LOS SUYOS.
El salmista mira hacia atrás y reconoce la provisión de Dios. No habla solamente de abundancia económica. Habla de un Dios que ha acompañado, sostenido y cuidado a Su pueblo a través de distintas circunstancias.
Hubo desiertos.
Hubo escasez.
Hubo tiempos difíciles.
Hubo momentos en los que humanamente parecía no existir una salida.
Pero Dios siguió siendo Dios.
Y quizá nosotros también necesitamos detenernos un momento y mirar nuestra propia historia.
¿Cuántas veces pensaste que no podrías?
¿Cuántas veces una preocupación parecía enorme?
¿Cuántas veces no sabías de dónde llegaría la solución?
Y, sin embargo, aquí estás.
ANTES DE PREOCUPARTE POR TODO LO QUE PODRÍA FALTAR MAÑANA, RECUERDA TODO LO QUE DIOS YA TE HA DADO HASTA HOY.
Eso no significa que nunca atravesaremos dificultades.
La fe tampoco significa quedarnos cruzados de brazos esperando que todo aparezca milagrosamente.
Seguimos trabajando.
Administrando.
Ahorrando.
Buscando oportunidades.
Tomando decisiones responsables.
Haciendo nuestra parte.
Pero existe una enorme diferencia entre ocuparse y vivir preocupado.
Ocuparte te mueve a actuar.
La preocupación excesiva puede paralizarte y hacerte sufrir hoy por problemas que quizá ni siquiera llegarán mañana.
Y el versículo agrega algo todavía más profundo:
“PARA SIEMPRE SE ACORDARÁ DE SU PACTO.”
Nosotros olvidamos fácilmente.
Olvidamos las oraciones contestadas.
Olvidamos aquella puerta que se abrió.
Olvidamos la ayuda que apareció justo cuando parecía demasiado tarde.
Olvidamos los días difíciles que finalmente pasaron.
Dios, en cambio, no necesita que le recordemos Sus promesas porque se le hayan olvidado.
Su fidelidad no depende de nuestro estado de ánimo.
No cambia porque hoy estemos fuertes o débiles.
No desaparece porque atravesemos una temporada complicada.
NUESTRAS CIRCUNSTANCIAS PUEDEN CAMBIAR. EL CARÁCTER DE DIOS NO.
Tal vez hoy necesitas provisión.
Pero quizá la provisión que necesitas no sea solamente dinero.
Puede ser sabiduría para tomar una decisión.
Una oportunidad de trabajo.
Una persona correcta.
Una conversación.
Una idea.
Fuerzas para continuar.
Paz para esperar.
Dirección para saber hacia dónde caminar.
No limites la manera en la que Dios puede responder.
A veces pedimos una solución y Dios nos entrega una oportunidad.
Pedimos recursos y aparece trabajo.
Pedimos que desaparezca un problema y recibimos sabiduría para enfrentarlo.
Pedimos que cambien las circunstancias y primero cambia nuestra manera de administrarlas.
LA PROVISIÓN DE DIOS NO SIEMPRE LLEGA COMO LA IMAGINAMOS, PERO ÉL SIGUE TENIENDO FORMAS DE SOSTENERNOS.
Jesús mismo nos enseñó a pedir “el pan nuestro de cada día.”
De cada día.
Quizá ahí existe una enseñanza que necesitamos recuperar.
Queremos tener resuelto el próximo año para sentirnos tranquilos hoy.
Dios muchas veces nos enseña a confiar un día a la vez.
Pan para hoy.
Fuerzas para hoy.
Sabiduría para hoy.
Gracia para hoy.
Mañana volveremos a caminar con Él.
No permitas que el temor por lo que podría faltar mañana te impida agradecer lo que Dios puso hoy sobre tu mesa.
Mira alrededor.
Tal vez descubrirás que existen muchas cosas que alguna vez pediste en oración y que hoy consideras normales.
Oración
Señor, gracias porque hasta este día me has sostenido. Perdóname por las veces que el miedo al mañana me hace olvidar Tu fidelidad de ayer. Tú conoces mis necesidades, las de mi familia, mis preocupaciones y aquello que hoy no sé cómo resolver. Dame sabiduría para administrar correctamente lo que has puesto en mis manos, fuerzas para trabajar, humildad para pedir ayuda cuando la necesite y fe para confiar en Ti cuando no pueda ver todavía la respuesta. Provee lo necesario conforme a Tu voluntad y no permitas que la preocupación gobierne mi corazón. Ayúdame a vivir agradecido por el pan de hoy y confiado en que mañana seguirás siendo el mismo Dios. En el nombre de Jesús. Amén.
SI HOY TE PREOCUPA LO QUE PODRÍA FALTAR MAÑANA, MIRA PRIMERO TODO EL CAMINO QUE YA RECORRISTE. HASTA AQUÍ DIOS TE HA SOSTENIDO. SU FIDELIDAD DE AYER ES UNA BUENA RAZÓN PARA CONFIAR EN ÉL HOY.
QDTB SIEMPRE.
Lo mejor está por venir.
