“Porque he aquí yo mandaré y haré que la casa de Israel sea zarandeada entre todas las naciones, como se zarandea el grano en una criba y no cae un granito en la tierra.” Amós 9:9
Hay temporadas en las que pareciera que todo se mueve al mismo tiempo.
Cambian los planes. Algunas personas se van. Aparecen problemas que no esperábamos. Lo que parecía seguro comienza a tambalearse y aquello sobre lo que habíamos construido nuestra tranquilidad deja de sentirse tan firme.
Son temporadas de zarandeo.
La imagen que utiliza Amós es fuerte. El grano era colocado en una criba y sacudido para separar aquello que servía de aquello que debía quedar atrás.
Y quizá algunos procesos de nuestra vida se parecen mucho a eso.
Nos sacuden.
Nos incomodan.
Nos obligan a revisar nuestras prioridades.
Nos muestran quién permanece.
Nos hacen descubrir dónde estaba realmente nuestra confianza.
Pero dentro de este versículo existe una promesa extraordinaria:
“Y NO CAE UN GRANITO EN LA TIERRA.”
El zarandeo existe, pero también existe la mano que sostiene la criba.
Y eso cambia todo.
PUEDES SER SACUDIDO SIN SER ABANDONADO. PUEDES ATRAVESAR UNA TEMPORADA DIFÍCIL SIN SALIR DE LAS MANOS DE DIOS.
Muchas veces queremos que Dios detenga inmediatamente aquello que está moviendo nuestra vida.
“Señor, que esto termine.”
“Señor, devuelve las cosas a como estaban.”
“Señor, quítame este problema.”
Y podemos pedirlo.
Pero quizá también debemos preguntarnos:
¿Qué está quedando al descubierto durante este proceso?
Tal vez había relaciones que solamente permanecían mientras todo marchaba bien.
Tal vez existían hábitos que necesitábamos abandonar.
Quizá estábamos depositando demasiada confianza en el dinero, una posición, una persona o nuestra propia capacidad.
Hay cosas que únicamente conocemos de nosotros mismos después de haber sido sacudidos.
EL ZARANDEO NO SIEMPRE VIENE PARA QUITARTE ALGO BUENO. A VECES VIENE PARA SEPARAR DE TU VIDA AQUELLO QUE YA NO DEBE ACOMPAÑARTE.
El trigo permanece.
La paja se va.
Y después del proceso queda aquello que realmente tiene valor.
Por eso no midas la fidelidad de Dios únicamente por la tranquilidad de tus circunstancias.
Dios también puede estar contigo cuando todo parece moverse.
Estuvo contigo antes de la prueba.
Está contigo dentro de ella.
Y seguirá estando cuando termine.
Quizá hoy estás viviendo uno de esos momentos.
No sabes exactamente qué permanecerá después.
No sabes quién seguirá.
No sabes cómo terminará determinada situación.
Pero puedes aferrarte a una certeza:
DIOS SABE PERFECTAMENTE DÓNDE ESTÁS AUN CUANDO TÚ SIENTAS QUE TODO ESTÁ FUERA DE LUGAR.
No tengas miedo de aquello que pueda caer si nunca debía permanecer.
Cuida aquello que sí importa.
Tu fe.
Tu carácter.
Tus principios.
Tu familia.
Tu relación con Dios.
Y permite que el proceso haga su trabajo.
Porque algunas veces después del zarandeo no terminamos teniendo más.
Terminamos teniendo menos cosas equivocadas y más de aquello que realmente importa.
ORACIÓN
Señor, hay momentos en los que siento que muchas cosas se mueven a mi alrededor y no comprendo completamente lo que estás haciendo. Dame tranquilidad para confiar en Ti durante el proceso. Si existe algo en mi vida que debe quedar atrás, dame sabiduría para soltarlo. Si mi fe está siendo probada, fortalécela. Si tengo miedo, recuérdame que sigo en Tus manos. No permitas que las circunstancias me hagan olvidar que Tú permaneces firme. Guarda mi corazón y utiliza cada prueba para acercarme más a Ti. En el nombre de Jesús. Amén.
SI HOY LA VIDA TE ESTÁ SACUDIENDO, NO PIENSES INMEDIATAMENTE QUE TODO SE ESTÁ PERDIENDO. QUIZÁ DIOS ESTÁ PERMITIENDO QUE CAIGA LA PAJA PARA MOSTRARTE TODO EL TRIGO QUE TODAVÍA PERMANECE.
QDTB SIEMPRE.
Lo mejor está por venir.
