“Él me glorificará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber.” Juan 16:14
Podemos saber muchas cosas acerca de Dios y, aun así, necesitar conocerlo más profundamente.
Podemos leer la Biblia, escuchar predicaciones, memorizar versículos e incluso hablar de Jesús con otras personas. Pero existe una diferencia enorme entre tener información acerca de Cristo y permitir que Su verdad transforme nuestro corazón.
Por eso Jesús hizo esta promesa acerca del Espíritu Santo:
“ÉL ME GLORIFICARÁ.”
La misión del Espíritu no es llamar la atención sobre sí mismo. Es llevar nuestra mirada hacia Jesús, ayudarnos a comprender Su Palabra y permitirnos descubrir con mayor claridad quién es Cristo y qué significa seguirlo.
EL ESPÍRITU SANTO NO VIENE SOLAMENTE A ENSEÑARNOS MÁS COSAS. VIENE A AYUDARNOS A VER MEJOR A JESÚS.
Hay pasajes de la Biblia que hemos leído muchas veces y, de pronto, un día parecen hablarnos directamente.
Las palabras son las mismas.
El versículo no cambió.
Pero nosotros entendemos algo que antes no habíamos comprendido.
Eso nos recuerda que acercarnos a la Palabra no debería ser únicamente un ejercicio intelectual. También necesitamos hacerlo con humildad y oración:
“Espíritu Santo, enséñame lo que necesito ver.”
Porque podemos abrir la Biblia y mantener cerrado el corazón.
Podemos conocer historias bíblicas y continuar repitiendo los mismos errores.
Podemos hablar de fe sin permitir que esa fe modifique nuestras decisiones.
El conocimiento verdadero de Jesús inevitablemente comienza a reflejarse en nuestra manera de vivir.
Si conocemos Su amor, aprendemos a amar.
Si comprendemos Su perdón, comenzamos a perdonar.
Si contemplamos Su humildad, disminuye nuestra necesidad de sentirnos superiores.
Si entendemos Su gracia, dejamos de mirar con tanta dureza los errores de los demás.
Si conocemos Su verdad, aprendemos también a caminar en ella.
CUANTO MÁS CLARAMENTE VEMOS A JESÚS, MÁS CLARAMENTE DESCUBRIMOS TAMBIÉN EN QUÉ NECESITAMOS CAMBIAR.
Por eso quizá nuestra oración de esta mañana no debería limitarse a pedir soluciones.
“Señor, resuelve este problema.”
“Abre esta puerta.”
“Dame aquello que necesito.”
Todo eso podemos llevarlo delante de Dios.
Pero agreguemos otra petición:
“ESPÍRITU SANTO, MUÉSTRAME A JESÚS EN MEDIO DE LO QUE ESTOY VIVIENDO.”
Muéstrame cómo respondería Él.
Muéstrame qué debo aprender.
Muéstrame qué debo corregir.
Muéstrame dónde necesito perdonar.
Muéstrame cuándo debo hablar y cuándo guardar silencio.
Muéstrame cómo puedo glorificar a Cristo también en esta circunstancia.
Porque quizá no necesitamos únicamente que cambie nuestra situación.
A veces necesitamos que Dios cambie nuestra manera de verla.
Y cuando el Espíritu Santo comienza a iluminar nuestra mente y nuestro corazón, Jesús deja de ser solamente alguien de quien escuchamos hablar.
Se convierte cada día más en Aquel a quien queremos conocer, seguir e imitar.
Oración
Espíritu Santo, abre hoy mi entendimiento y mi corazón. Ayúdame a conocer más profundamente a Jesús y a comprender Su Palabra. No permitas que mi fe se quede solamente en conocimiento o palabras; haz que transforme mi manera de pensar, decidir, amar y vivir. Muéstrame aquello que necesito corregir y enséñame a reconocer a Cristo aun en medio de las circunstancias que no comprendo. Cuando abra Tu Palabra, dame entendimiento; cuando tenga que tomar decisiones, dame dirección; cuando mi corazón se confunda, vuelve mis ojos hacia Jesús. Que mi vida no busque mi propia gloria, sino que mis palabras, mis decisiones y mis acciones reflejen cada día más a Cristo. En el nombre de Jesús. Amén.
NO SE TRATA SOLAMENTE DE SABER MÁS DE DIOS. SE TRATA DE CONOCERLO DE TAL MANERA QUE NUESTRA VIDA COMIENCE A PARECERSE MÁS A JESÚS.
QDTB SIEMPRE.
Lo mejor está por venir.
