Cuando Dios vuelve a encender tu luz

“Tú encenderás mi lámpara.” Salmo 18:28

Hay días en los que nuestra lámpara parece apagarse.

No necesariamente porque hayamos perdido la fe. A veces simplemente estamos cansados. Una preocupación se prolongó demasiado. Una noticia nos golpeó. Algo no salió como esperábamos. Una ausencia pesa. Una puerta continúa cerrada o llevamos tanto tiempo luchando que comenzamos a sentir que ya no tenemos la misma fuerza.

Seguimos caminando, pero algo dentro de nosotros parece haberse quedado a oscuras.

Y entonces aparece esta pequeña pero extraordinaria promesa:

“TÚ ENCENDERÁS MI LÁMPARA.”

David no dice: “Yo encontraré la manera de encenderla”.

Dice: Tú.

Dios.

Porque existen momentos en los que no necesitamos exigirnos ser más fuertes. Necesitamos volver a la fuente de nuestra fuerza.

NO SIEMPRE TIENES QUE SABER CÓMO SALIR DE LA OSCURIDAD. A VECES SOLO NECESITAS RECORDAR QUIÉN PUEDE ENCENDER NUEVAMENTE LA LUZ.

Tal vez hoy no estás viviendo una gran tragedia.

Simplemente te sientes diferente.

Menos entusiasmado.

Más cansado.

Con menos ganas.

Oras, pero pareciera que las palabras no salen igual.

Trabajas, pero aquello que antes te emocionaba ahora pesa.

Sonríes, continúas con tus responsabilidades y probablemente nadie alrededor lo nota, pero tú sabes que tu lámpara necesita nuevamente fuego.

No te castigues por ello.

Hasta las personas fuertes tienen días difíciles.

Hasta quien anima a otros necesita alguna vez ser animado.

Hasta quien tiene fe atraviesa momentos en los que necesita recordar por qué comenzó.

UNA LÁMPARA CON POCA LUZ SIGUE SIENDO UNA LÁMPARA. Y DIOS TODAVÍA PUEDE AVIVAR SU LLAMA.

Quizá la respuesta no llegue de golpe.

Puede comenzar con algo pequeño.

Una conversación que necesitabas.

Una mañana diferente.

Una palabra de la Biblia que parece escrita exactamente para ti.

Una puerta inesperada.

Una oración sencilla.

Una persona que aparece en el momento preciso.

O simplemente esa paz inexplicable que te permite decir:

“Todavía no está resuelto… pero voy a continuar.”

Eso también es luz.

No necesitamos que Dios nos muestre hoy todo el camino.

A veces basta con tener suficiente claridad para dar el siguiente paso.

Porque una lámpara no ilumina kilómetros por adelantado.

Ilumina lo necesario para continuar caminando.

NO LE PIDAS A TU LÁMPARA QUE TE MUESTRE TODO EL MAÑANA. DEJA QUE DIOS ILUMINE EL PASO QUE TE CORRESPONDE DAR HOY.

Y existe algo todavía más hermoso.

Cuando Dios enciende nuevamente nuestra lámpara, esa luz puede terminar ayudando a alguien más.

La experiencia que hoy te duele puede convertirse mañana en palabras para alguien que atraviese lo mismo.

La prueba que estás superando puede darte sensibilidad para acompañar a otro.

La oscuridad que conociste puede enseñarte el valor de llevar luz.

Por eso no des por terminada tu historia solamente porque hoy atravesaste una página oscura.

La noche no significa que el sol dejó de existir.

El cansancio no significa que perdiste tu propósito.

La espera no significa que Dios olvidó tu nombre.

Y una llama débil no significa una llama extinguida.

ORACIÓN

Señor, Tú conoces aquellas partes de mi vida donde hoy necesito nuevamente Tu luz. Si estoy cansado, fortaléceme. Si estoy confundido, dame dirección. Si he perdido entusiasmo, renueva mi corazón. Si alguna preocupación ha llenado mi mente de oscuridad, dame la paz necesaria para continuar. No te pido conocer hoy todo el camino; solamente ilumina el paso que debo dar. Enciende nuevamente mi lámpara y permite que la luz que pongas en mí también pueda servir para iluminar el camino de alguien más. En el nombre de Jesús. Amén.

SI HOY SIENTES QUE TU LUZ SE HA DEBILITADO, NO DECLARES APAGADA TU LÁMPARA. ACÉRCALA OTRA VEZ A QUIEN PUEDE ENCENDERLA. DIOS TODAVÍA SABE CÓMO HACER BRILLAR AQUELLO QUE LA OSCURIDAD INTENTÓ APAGAR.

QDTB SIEMPRE.
Lo mejor está por venir.

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