Cuando algo termina, Dios sigue escribiendo la historia

“Y José dijo a sus hermanos: Yo voy a morir; mas Dios ciertamente os visitará, y os hará subir de esta tierra a la tierra que juró a Abraham, a Isaac y a Jacob.” Génesis 50:24

Hay personas cuya presencia marca profundamente una etapa de nuestra vida. Nos dan seguridad, consejo, compañía y muchas veces sentimos que siempre estarán ahí.

José había sido eso para su familia. Dios lo utilizó para protegerla y sostenerla durante años.

Pero llegó el momento de decir:

“YO VOY A MORIR.”

José sabía que su tiempo terminaba. Sin embargo, inmediatamente añadió algo mucho más importante:

“MAS DIOS CIERTAMENTE OS VISITARÁ.”

José iba a faltar.

Dios no.

Y esa diferencia cambia completamente la historia.

A veces confundimos el instrumento con la fuente. Pensamos que nuestra seguridad depende de una persona, un trabajo, una relación, un ingreso o determinada circunstancia.

Hasta que algo cambia.

Entonces descubrimos que aquello pudo ser una bendición utilizada por Dios durante una temporada, pero nunca fue nuestra verdadera fuente.

LAS PERSONAS CAMBIAN. LAS ETAPAS TERMINAN. LAS CIRCUNSTANCIAS SE MUEVEN. DIOS PERMANECE.

José también les dijo:

“Y OS HARÁ SUBIR DE ESTA TIERRA.”

Egipto había sido refugio, pero no sería su destino final.

Hay lugares y etapas que Dios utiliza para sostenernos durante un tiempo, pero eso no significa que debamos permanecer ahí para siempre.

Quizá hoy algo terminó en tu vida.

Una persona ya no está.

Una puerta se cerró.

Una etapa terminó.

Y todavía no sabes exactamente qué sigue.

No necesitas fingir que no duele. La fe no elimina las despedidas ni borra los recuerdos.

Pero sí nos permite entender que un final no significa que Dios haya terminado con nosotros.

José murió sin ver todo lo que sucedería después. Años más tarde, Dios cumplió Su palabra y sacó a Su pueblo de Egipto.

La promesa seguía viva aunque José ya no estuviera.

Por eso hay dos palabras de este versículo que vale la pena guardar:

“MAS DIOS…”

La situación cambió…

mas Dios.

La persona ya no está…

mas Dios.

La puerta se cerró…

mas Dios.

No sé qué viene después…

mas Dios.

Oración

Señor, gracias por las personas y etapas que has utilizado para bendecir mi vida. Ayúdame a agradecer lo vivido sin quedarme atrapado en aquello que terminó. En las despedidas, recuérdame que Tú permaneces; ante las puertas cerradas, dame fe para seguir caminando. Guíame hacia lo que tienes preparado y ayúdame a confiar incluso cuando todavía no puedo ver el siguiente capítulo. En el nombre de Jesús. Amén.

SI UN CAPÍTULO TERMINÓ, NO CIERRES EL LIBRO. LAS PERSONAS PUEDEN IRSE, LAS ETAPAS PUEDEN CAMBIAR Y LAS PUERTAS PUEDEN CERRARSE… MAS DIOS PERMANECE. Y ÉL TODAVÍA ESTÁ ESCRIBIENDO.

QDTB SIEMPRE.
Lo mejor está por venir.

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