29
Abr
En un parque cualquiera de Chihuahua y de otras muchas ciudades, mientras unos niños corren, ríen y levantan globos, hay otro que solo observa. No está jugando, no está festejando, no está en la fila, está afuera, viendo cómo se celebra algo que también debería ser suyo. No trae dulces, no trae regalo, no trae infancia completa, trae algo más pesado: realidad. Ese niño no salió en la foto, no apareció en el video, no fue parte del evento que mañana va a llenar las redes de sonrisas y discursos bien acomodados, pero existe. Lo más preocupante es que no…
