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El 16 de mayo de 1963, el astronauta Gordon Cooper enfrentó uno de los momentos más críticos en la historia de la exploración espacial. A bordo de la cápsula Faith 7, orbitando la Tierra a casi 28 mil kilómetros por hora, lo que comenzó como una misión aparentemente controlada terminó convirtiéndose en una prueba extrema de supervivencia, donde la tecnología dejó de ser suficiente y el factor humano se volvió determinante. Tras más de 24 horas en el espacio y 22 órbitas completadas, las primeras señales de alerta comenzaron a aparecer. Inicialmente, un sensor defectuoso indicaba erróneamente que la cápsula…
