Global360.– Debajo del brillo de Las Vegas existe otra realidad que no aparece en las postales.
Mientras en la superficie dominan los casinos, hoteles y espectáculos, en el subsuelo se extiende una red de túneles construidos originalmente para evitar inundaciones. Con el paso del tiempo, ese sistema se transformó en refugio para personas sin hogar.
Ahí no hay luces ni lujo.
Hay humedad constante, oscuridad y un riesgo permanente. Durante lluvias intensas, el agua puede llenar los túneles en cuestión de minutos, poniendo en peligro a quienes viven ahí.
Aun así, muchas personas han convertido ese espacio en algo parecido a un hogar. Colchones rescatados, muebles improvisados, ropa ordenada y pequeños objetos personales marcan la diferencia entre sobrevivir y resistir.
Más que pobreza, el fenómeno refleja un contraste profundo.
Arriba, una ciudad diseñada para el entretenimiento, el gasto y el exceso. Abajo, una comunidad invisible que vive con lo mínimo, dependiendo de lo que otros desechan y enfrentando condiciones extremas.
Especialistas y organizaciones han documentado esta realidad durante años, señalando que los túneles son una consecuencia directa de la desigualdad urbana y la falta de acceso a vivienda.
Las Vegas es conocida por su brillo, pero debajo de esa luz existe una historia que obliga a mirar más allá de la fachada.
Porque donde hay exceso, también suele haber abandono.
