19
Ago
Cuenta la fábula que un caminante atravesaba el bosque cuando se encontró con una osa enfurecida. Unos cazadores le habían robado sus cachorros. El animal destrozaba ramas, levantaba polvo y lanzaba rugidos que estremecían la montaña. El caminante sintió miedo, guardó distancia y esperó. La osa olfateó el camino, encontró el rastro de sus crías y corrió tras ellas. No buscaba poder, aplausos ni reconocimiento. Su furia tenía una razón, un objetivo y también tendría un final. Más adelante, el caminante se encontró con un necio que acababa de perder una carrera, nadie le había robado nada, simplemente no fue…
