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En un mundo donde las soluciones rápidas dominan la conversación sobre salud, el ayuno prolongado ha ganado popularidad como una supuesta herramienta para “reiniciar” el organismo. Sin embargo, detrás de esta tendencia existe un proceso biológico complejo que merece ser entendido con precisión. Cuando el cuerpo permanece sin alimento por periodos prolongados, atraviesa una transición metabólica. Inicialmente utiliza el glucógeno almacenado como fuente de energía; posteriormente, al agotarse estas reservas —entre las 24 y 36 horas—, activa la utilización de grasas mediante un estado conocido como cetosis. De forma paralela, se pone en marcha la autofagia, un mecanismo celular que…
