Home Run por el centro y con la casa llena

En la “polaka” hay jugadas que apenas levantan polvo y existen otras que hacen que todo el estadio voltee a ver el marcador. Lo ocurrido el miércoles por la noche en Chihuahua pertenece claramente a la segunda categoría.

No fue una simple cena, tampoco una reunión cualquiera entre amigos, mucho menos un evento improvisado para la foto. Lo del miércoles tuvo aroma de juego grande, de esos donde todavía no cantan el playball oficial, pero varios ya empezaron a acomodarse en el dugout para entender hacia dónde se está moviendo la temporada política en Chihuahua capital.

Mientras algunos siguen calentando brazo en entrevistas, otros continúan practicando swings en redes sociales creyendo que la percepción digital gana campeonatos, sin embargo, la política real de Chihuahua casi siempre se mueve distinto. Aquí pesan las relaciones, la convocatoria, el ambiente, las señales silenciosas, los acuerdos que no aparecen en cámaras y sobre todo la capacidad de llenar el estadio sin necesidad de ser todavía candidato.

Hace días Santiago de la Peña conectó exactamente ese tipo de batazo.

Alrededor de 600 asistentes, evento de parejas, ambiente cuidado, operación fina, organización impecable, pero lo más importante no estuvo solamente en la cantidad, estuvo en la calidad política, económica y social de quienes decidieron aparecer.

Apellidos con poder de la capital como Vallina Miramontes, González Vallina, Terrazas, Kalish; Cruz, Champion; Cano, Lara, Lazzarotto, Mesta, Bachir, Issa, Contestabile, Luján, Ayub, entre otros con peso económico, estuvieron presentes.

No hay que olvidar que cuando empiezan a sentarse en la misma mesa empresarios fuertes, perfiles influyentes y grupos que históricamente leen muy bien el tablero estatal, el asunto deja de verse como simple cortesía social. Ahí lo que realmente empieza a medirse es viabilidad política. Y es precisamente aquí donde muchos entendieron el verdadero mensaje de la noche: sí hubo convocatoria, pero también hubo demostración de músculo político.

No cualquiera logra reunir a tantos perfiles en un ambiente privado, relajado y social sin tener ya operación, relaciones y estructura moviéndose detrás. Mucho menos en una etapa donde oficialmente todavía no arranca la competencia interna.

En Chihuahua capital esas cosas pesan muchísimo más de lo que algunos imaginan.

El empresariado chihuahuense rara vez se mueve por impulso. Normalmente espera, observa, calcula, mide riesgos, revisa escenarios y cuando ciertos perfiles comienzan a recibir respaldo silencioso en ambientes privados, la señal interna dentro del PAN empieza a sentirse bastante clara.

Por eso la reunión generó tanto ruido entre quienes entienden cómo se cocina realmente el poder en Chihuahua.

Una cosa es querer entrar al line up y otra muy distinta es demostrar que puedes llenar el estadio antes de que arranque oficialmente el juego.

Aquí nadie puede cantar victoria todavía. Falta mucha temporada por delante, habrá movimientos, ajustes, golpes internos, cambios de estrategia, pitchers relevistas entrando al juego y seguramente intentos por bajar el ánimo desde otros dugouts. Así funciona siempre la política.

También hay momentos donde alguien conecta una bola tan sólida que obliga a todos a levantar la mirada, y eso ocurrió esa noche.

La lectura política fue inevitable: Santiago de la Peña dejó de verse solamente como un perfil competitivo y empezó a proyectarse como proyecto serio. Esto cambia completamente la conversación.

Podemos decir que cuando un actor político logra generar convocatoria real, ambiente de poder, respaldo social, presencia empresarial y además enseñar músculo político, automáticamente empieza a provocar algo que pesa muchísimo en Chihuahua capital: percepción de inevitabilidad. Cuando esa sensación comienza a aparecer, muchos empiezan a hacer cuentas distintas.

Algunos se acercan, otros se inquietan, varios recalculan, más de uno empieza a revisar el marcador con preocupación.

Todavía no arranca oficialmente la temporada, pero el miércoles pasado, en Chihuahua, hubo home run por el centro y con la casa llena. Este arroz ya se coció.

Martillazooo final

En Chihuahua capital muchos todavía andan peleándose por quién agarra primero el bat, quién sale más en la foto o quién hace más ruido desde las gradas, y se les olvida que la política grande no siempre se gana gritando, muchas veces se gana llenando el estadio antes de que arranque oficialmente el juego.

Esa noche hubo home run por el centro y con la casa llena.

Lo demás ya no fue discurso, fue músculo político y marcador.

El que entendió entendió.

MARTILLAZOOO!

QDTB SIEMPRE y recuerda que lo mejor está por venir

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