De Camargo para los medios y para el reto grande… El poder no se impone, se narra.

No es cualquier relevo, en Chihuahua no solo cambió la presidencia de la CIRT, cambió el momento que vive la comunicación. Hoy la radio y la televisión ya no compiten entre ellas…compiten contra algoritmos, redes y una audiencia que no perdona y es precisamente el punto donde los medios tradicionales tienen que decidir si evolucionan o se rezagan.

En medio de ese escenario llega Francisco Muñoz, orgullosamente de Ciudad Camargo, a la Presidencia de la CIRT.

No llega improvisado, llega con conocimiento, experiencia, y con la capacidad para hacer bien las cosas. Sabemos que hoy no basta con hacerlo bien, hoy hay que entender el juego completo. Mientras lo digital avanza a toda velocidad, muchas veces lo hace sin filtro, sin contexto y sin responsabilidad. En esto último es donde los medios tradicionales siguen teniendo algo que vale más que cualquier algoritmo: CREDIBILIDAD.

La credibilidad no se improvisa, se construye, y es este el verdadero terreno de batalla.

Francisco Muñoz no llega a resistir el cambio, llega a entenderlo, a integrarlo y a demostrar que la radio y la televisión todavía tienen con qué competir. Que pueden adaptarse sin perder su esencia, que pueden evolucionar sin perder la confianza de la gente.

Cuando alguien trae visión, capacidad y raíces firmes las cosas pueden salir bien.

Hoy la CIRT no solo tiene nuevo presidente, tiene una oportunidad real.

Recordemos que en esta nueva era no gana el que hace más ruido, gana el que genera confianza.

El poder no se impone…se narra

Hablemos de una batalla que no se ve en las calles, pero que define todo lo que sí vemos. No es la de los partidos, no es la de los candidatos, no es la de las obras, es la batalla por el mensaje. Hoy el poder ya no se sostiene solo con decisiones, se sostiene con buena narrativa. Con lo que se dice, con lo que no se dice, sobre todo, con lo que se repite.

El verdadero juego es este: Medios alineados, coberturas selectivas, silencios incómodos, reflectores bien dirigidos.

En política, la realidad no siempre importa, lo que importa es cómo se cuenta la realidad. Puedes tener problemas graves, pero si nadie los posiciona, no existen. Puedes tener errores, pero si se diluyen en la agenda, desaparecen. Puedes tener aspiraciones, pero si no tienes micrófono, no existes. Así de simple.

No es casualidad ver a ciertos perfiles crecer “de repente”, no es casualidad que siempre aparezcan en la punta, ni tampoco que otros, igual de activos, simplemente no aparezcan. No es coincidencia…es estrategia.

El poder moderno entendió algo que antes no era tan claro: No gana quien gobierna mejor, gana quien logra instalar su versión, y es ahí donde muchos se confían. Creen que el control está en el cargo, cuando en realidad el control está en el relato.

Hoy, en Chihuahua, más de uno ya no está operando en territorio, está operando en percepción. Eso cambia todo porque cuando el mensaje se controla la crítica se reduce, la duda se apaga y la realidad se acomoda.

Pese a todo lo anterior no hay que olvidarnos de un detalle que nunca falla: La narrativa aguanta hasta que la realidad la alcanza.

Cuando eso pasa no hay micrófono, ni pantalla, ni estrategia que lo contenga.

Martillazooo final

Al final, entre algoritmos, narrativas y percepciones hay algo que nunca cambia: La gente siempre termina creyéndole a quien le dice la verdad. Ahí es donde está el reto y también la oportunidad. Francisco Muñoz llega en el momento exacto donde los medios no solo deben comunicar, deben recuperar, sostener y defender la confianza.

Y sí, el poder se narra, pero la credibilidad se gana. Cuando la realidad alcanza a la narrativa, solo sobreviven los que supieron hacer bien las cosas desde el principio.

MARTILLAZOOO!

QDTB SIEMPRE y recuerda que lo mejor está por venir.

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