Patrullas: Cuando la seguridad cuesta y… la letra chiquita que no se ve.

En este MARTILLAZOOO! vamos a hablar de como se hizo de patrullas Ciudad Juárez y Chihuahua capital: Juárez las compró y Chihuahua las arrendó. Para que quede claro esto no se trata de una guerra de alcaldes, se trata de una guerra de números.

Ciudad Juárez invirtió poco más de 213 millones de pesos por 170 patrullas. Costo promedio por unidad: 1.2 millones, son patrimonio municipal. Amortizadas a cinco años, el costo anual equivalente ronda los 42.7 millones de pesos, aproximadamente 251 mil pesos por patrulla por año.

Chihuahua capital firmó un contrato por más de 634 millones por 154 unidades, después lo amplió a cerca de 767 millones para 200 unidades en total. Costo promedio por unidad: más de 4 millones. Pago anual aproximado: 159 millones de pesos. No son patrimonio, son rentadas.

Hasta aquí, la diferencia no es pequeña, es brutal. El análisis serio no se queda en el precio.

En Chihuahua el argumento es que el arrendamiento incluye: Mantenimiento total, seguro, reposición por siniestro, administración de flotilla, tecnología integrada.

Perfecto, entonces hay que abrir el contrato y responder: ¿Incluye cobertura total sin letra chiquita? ¿Hay penalizaciones si una patrulla no está operativa? ¿Existe garantía de disponibilidad mínima? ¿La reposición es inmediata o burocrática? ¿La tecnología se actualiza durante el contrato?

Si todo eso está blindado, el modelo puede justificarse operativamente, pero si además de pagar 159 millones al año el municipio enfrenta tiempos muertos o costos indirectos, entonces no es eficiencia, es sobreprecio estructural.

Ahora vayamos a Juárez, comprar no es magia, comprar implica: Seguro anual, mantenimiento, desgaste, refacciones, planeación de renovación. Si estos costos no están presupuestados con disciplina, en cinco años tendrás flotilla vieja y de seguro inservible.

Compra mal planeada termina en obsolescencia, arrendamiento mal estructurado termina en un sangrado presupuestal permanente.

Uno compromete patrimonio futuro, el otro compromete presupuesto futuro.

Cuando una patrulla cuesta cuatro veces más por unidad, la carga de la prueba no es del que pregunta, es del que firma.

La seguridad pública no puede convertirse en modelo de negocio, no puede ser showroom tecnológico, no puede ser contrato cómodo que amarra administraciones futuras. Cada peso que se va en sobrecosto es un peso que no se va en más policías, más inteligencia o más prevención.

Esto se trata de transparencia y creemos que sí la hubo, pero resulta interesante plantearnos las siguientes preguntas mismas que estamos seguros de que tienen respuesta aprobada y concreta: ¿Cuántos competidores hubo en la licitación? ¿Quién ganó y por qué? ¿El contrato es público y entendible? ¿Los anexos técnicos están abiertos? Si el modelo es sólido, no hay motivo para temerle a la lupa.

Por otra parte, si el modelo de compra es más eficiente, también deberá demostrar que no está pateando el problema cinco años hacia adelante.

La seguridad no se defiende con discursos, se defiende con contratos abiertos, se defiende con números completos, se defiende con transparencia real.

Martillazooo final

Cuando una patrulla cuesta cuatro veces más, no estamos discutiendo solo seguridad, estamos discutiendo decisiones.

Pero cuidado, porque que algo cueste menos tampoco significa automáticamente que esté bien planeado.

En Chihuahua capital las preguntas son claras: ¿El arrendamiento realmente justifica los 159 millones anuales? ¿Incluye todo lo que promete? ¿O estamos ante un contrato cómodo que compromete presupuesto futuro?

En Juárez también hay preguntas que no pueden esquivarse: Sí, costaron menos. Sí, generan patrimonio. Sí, el costo anual equivalente es mucho menor. Pero… ¿Está presupuestado el mantenimiento real anual? ¿Está contemplado el seguro y la reposición por pérdida total? ¿Existe fondo para renovación en cinco años? ¿O dentro de cinco años tendremos flotilla vieja y otra compra millonaria urgente?

Una compra mal planeada es bomba de tiempo, arrendamiento mal estructurado es fuga permanente. Uno puede ser sobreprecio inmediato, el otro puede convertirse en gasto acumulado silencioso.

La seguridad no puede ser negocio, pero tampoco puede ser improvisación. No puede ser contrato blindado sin transparencia, ni puede ser compra barata sin planeación técnica.

No se trata de defender colores, se trata de defender el dinero público. Cuando hablamos de cientos de millones, hablamos de responsabilidad.

El que renta, debe explicar cada cláusula, el que compra, debe explicar cada proyección. El que firma, responde, y el que responde, abre la carpeta completa sin tachones, sin reservas, sin discursos.

Porque cuando la patrulla vale millones… la transparencia vale más.

MARTILLAZOOO!

QDTB SIEMPRE y recuerda que lo mejor está por venir!

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