Hay decisiones que se toman y no hacen ruido inmediato, pero sí dejan huella, hay movimientos que no buscan reflectores y, aun así, cambian la lógica del poder, este es uno de ellos.
Que el Congreso del Estado sesione fuera de la capital no es un trámite ni un gesto simbólico; es lectura política. Un mensaje claro y directo: el poder no debe quedarse encerrado en un edificio; debe moverse, caminar y dar la cara.
Aquí hay que decirlo sin rodeos y sin halagos, lo que es: Guillermo Ramírez, como presidente del Congreso, tomó una decisión alineada con la realidad del Estado, entendió la exigencia del momento. Impulsar que las sesiones salgan de Chihuahua capital y se instalen en regiones clave rompe una inercia vieja: la del poder cómodo, centralizado y distante.
Primero se habló de llevar sesiones a distintas regiones, se planteó Parral, se planteó Ciudad Juárez. Y hoy lunes 9 de febrero, que quede marcada la fecha, Juárez será sede. El recinto será la Ex Aduana y la hora 11:00am.
Eso no es casualidad, es visión. Mover la sede no es turismo institucional; es institucionalidad en movimiento.
En MARTILLAZOOO ya lo hemos dicho, Juárez no es un punto en el mapa, es frontera, es presión social, es economía real, es migración, es industria, es calle. Llevar ahí al Congreso no es pose, es reconocimiento, es reconocer que no todo pasa en la capital, que no todas las decisiones deben tomarse lejos de la gente y que no todo se resuelve desde el escritorio.
Aquí hay algo que muchos evitan: salir de la zona de confort. Sacar a los diputados del edificio, del aire acondicionado y del circuito cerrado de siempre implica exponerse, escuchar y asumir que el poder debe ejercerse con presencia.
En tiempos donde muchos políticos solo se mueven para la foto, mover una institución completa tiene otro peso, y no estamos hablando de campaña, estamos hablando que es ejercicio real del poder legislativo.
Independientemente de lo que ocurra en la sesión, si salen debates, si se llega a acuerdos, si resaltan las diferencias o se generan tensiones, la decisión ya es correcta. Porque el fondo no es el dictamen del día, sino el mensaje institucional: el Congreso sí puede acercarse, sí puede moverse, sí puede pisar territorio.
Mientras otros “pelaos” y otras “pelaas” se pelean por el micrófono y hacen sus escándalos para llamar la atención, aquí una institución completa está en movimiento. Discurso NO. Hecho político SI.
Martillazooo final
Memo Ramírez no apostó por la foto, apostó por la legitimidad. Y es aquí, en tiempos donde el poder suele encerrarse, el abrirlo y trasladarlo es una señal clara de liderazgo legislativo, guste o no.
Cuando el poder se mueve, cuando deja la burbuja, cuando pisa calle y se coloca frente a la gente…el Congreso se fortalece y el estado gana. Enhorabuena.
MARRTILLAZOOO!
